Reseña: ‘Constantly in Love’ de Solveig Matthildur

[David Rangel]

 Recientemente Kælan Mikla  entregó un poderoso y hechizante “Nott eftír Nott” (2018), por su parte Solveig Matthildur (coros y telcados) decidió explorar sus inquietudes musicales  en Unexplained Miseries & the Acceptance of Sorrow (2017) para evolver a hacerlo en abril de este año con Constantly in love . Ambos trabajos no significan una ruptura total, si no tal vez un camino inexplorado por el trío, en una faceta personal y emotiva, de cavilaciones electrónicas y delicadas que hacen que sus creaciones se sientan afines a el trabajo de ‘Them Are Us Too’  y una serie de influencias de bandas pioneras del darkwave,synthpop, ethereal  y otros géneros  y artes que han dejado huella en la tecladista.   Otra de las particularidades del disco es la presencia de cortes en inglés, que proporcionan un acercamiento y mayor familiaridad al contenido lírico del álbum.  Constantly in love  es un disco que conceptual que presenta dualidades  y perspectivas sobre un mismo tema, motivo que  vincula la gran parte de los temas.

El corte que da título al disco “ Constantly in love” , está lleno de reminiscencias noventeras,  que en sus entrañas nos ofrece texturas que nos recuerdan al trip hop, a Björk en más de una mera coincidencia de origen , de cadencia sensual , que aborda el eros en un sentido amplio, el impulso de vida freudiano , recubierto de sonidos nocturnos   y sugestivos. En la dupla “ My desperation”  / “ Your desperation”  se hace una patente tensión dialéctica entre ambas canciones,  los sonidos se recubren de zozobra,  de inquietud   y nos muestran la perspectiva de la desesperación vivida desde la intimidad del yo y lo que se percibe en un otro, pero enlazadas por un sentimiento común, ambas con la impronta de Kælan Mikla: una en la línea bailable, semi industrial y la otra de carácter más reposado sin abandonar la oscuridad inherente a ambas composiciones. Por otro lado ” Tómas ”  es más afable, de aires coldwave y que proporciona una tonalidad distinta al disco, de menor densidad y mayor color.  La penumbra   y   tranquilidad de “ My Father Thaught Me How to Cry” nos sumerge en las brumas y la sensación onírica de parajes desconocidos.  “ Constantly Heartbroken ” complementa a “Constantly in love”  en el que Solveig experimenta con su voz,  dándole matices de angustia parasómnica  acompasada de  beats  obsesivos y repetitvos.   “ Dystopian boy” acompañada de Deb Demure es una amalgama entre lo realizado por Drab Majesty y Solveig, resultando un apto para la pista de baile sumamente agradable y lo más accesible del disco. En contraparte “ Utopian Girl”  regresa al sonido Bistrol  y las voces de ensueño, bajo capas electrónicas y sintetizadores  que van ascendiendo hasta el final del tema.  “I´m Ok”  es acompañada con la voz de Dylan de Some Ember  y proporciona  un contraste interesante al trance hipnótico , catártico, que aborda la resignación ante la Dhukkha cotidiana. “The End” cierra dramáticamente,  como purificación  y cierre de las heridas que atraviesan parte del disco, dando una dimensión épica a los sentimientos que recorren el trabajo.

 

“Constantly in Love”  de Matthildur presenta una faceta de mayor gama cromática que la mostrada por el trio islandés, de mayor sensibilidad,  permite discernir el aporte de Solveig al grupo. El balance del disco es positivo, ofrece un panorama musical ligeramente más cálido, que en varios momentos del disco muestra paisajes emocionales contrastantes y emotivos, una dialéctica entre opuestos que no culmina en síntesis , sino que mantiene ambos elementos en constante tensión, que musicalmente se decanta por la electrónica pero abreva de diversas fuentes, del trip hop al ethereal/synth/darkwave de agrupaciones clásicas y que generan una impresión de conjunto sumamente atractiva, no exento de temas que por sí mismos pueden apreciarse aislados. “Constantly in Love” no es un  álbum imprescindible pero si de estándares altos. Da la sensación que el próximo paso de Matthildur solista puede consolidar a un más su sello personal, que en su trabajo anterior se mostraba más experimental y que en este va forjando un sello único, aunque aún sin la cohesión definitiva, pero muy cerca de ello.

 

Reseña: Kælan Mikla y su nuevo LP ‘Nótt eftir nótt’

[David Rangel]

Las damas del hielo han publicado recientemente su tercer álbum Nótt eftir nótt y también han mutado su sonido en una vena electrónica oscura que la banda autodenomina “synth-punk”. Pasaron algunos años desde que Islandia se colocó en los reflectores de la escena musical gracias a sus bandas y cantantes más conocidas: Björk , Gus Gus, Mum y Sigur Ros. En 2016, con cierta resonancia en el ámbito subterráneo, Kælan Mikla hizo su debut con el disco homónimo “Kælan Mikla” y posteriormente- el hasta entonces- inédito “Manadans”, que fue grabado entre 2013 y 2014 pero publicado oficialmente hasta este 2018. Su fama dio un saltó exponencial al ser elegidas por Robert Smith para la edición de este año del Meltdown Festival , cuyo mecenazgo ha dado un sello de aprobación a muchas de las bandas que ahí se presentaron y les ha ayudado a llegar a una audiencia mayor .

 

Esta nueva producción conserva el espíritu glaciar, nórdico, con cierta actitud punk y revestida de gélidos sintetizadores de su trabajo anterior. El corte inicial “Gandreið” comienza fascinante, sombrío, acompañado del coro de sirenas invernales mientras nos traslada a las vastas tierras subpolares. La placa da un salto a “Nornalagið” que nos introduce en un aquelarre synth pop y de toques ochenteros, alternados con momentos de mayor dureza a lo largo de la producción . “ Hvernig kemst ég upp? ” destaca por su energía que continúa en la vena bailable pero en una línea oscura y tintes harsh. “Skuggadans” se mueve en las sonoridades industriales y fáusticas, emparentadas con Das Ich en su sonido y las voces agudas, punzantes y de mayor agresividad sonora. “Draumadís ” una vez más nos invita al baile, con reminiscencias a Miss Kittin y sus ritmos retro y riffs de bajo deliciosos, pieza indispensable para el goth dance.

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“Næturblóm” de naturaleza coldwave e instrospectiva, de menor intensidad, rica en texturas, en el que las voces distantes nos susurran oscuros sortilegios baja las revoluciones del álbum para elevarse una vez más con la vampírica “Andvaka ” con sus sonidos maquinales se mueve al terreno de los sonidos industriales y synth de los ochentas, con voces dura y rabiosas, al estilo de algunos cortes de “Manadans” de impronta punk. Otro momento sumamente es Nótt eftir nótt (ft. Bang Gang) , una invocación nocturna, cadenciosa envuelta en el misterio producido por la música y los hechizos islandeses de Sólveig Matthildur , Margrét Rósa  y Laufey Soffía, un tema digno de la Walpurgisnacht. En el noveno corte del disco “Dáið er allt án drauma“ cierra con una melodía que no desencajaría con los famosas canciones de cuna islandesas, de sonido tierno y letras siniestras, pero enmarcadas en un brumoso misterio y ambiente lluvioso.

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Con poco más de cinco años de existencia el trío originario de Reikiavik, ha creado una tercera placa memorable. Una parte del encanto y el aura de que entramos en una dimensión distinta con la música de Kælan Mikla es que sus integrantes han optado por cantar en su lengua materna, alejándose de la tendencia a hacerlo en inglés para tener mayor alcance comercial ( dentro del rango del género) y comprensión. En este caso, y como en muchos otros- por ejemplo She Past Away- la inmensa diferencia lingüística no resta un ápice a su apreciación, más bien es uno de los ingredientes que los hace diferenciables dentro del panorama musical, ya que crea cadencias, sonidos y melodías vocales que no se encuadran dentro de los cánones que impone la hegemonía cultural y económica de los países anglosajones. ‘Nótt eftir nótt’ es sin duda la consolidación del trío islandés y un invitación a los rituales de medianoche y al baile en las tinieblas.