Reseña: ‘Damage’ de Kill Shelter

[Beto Sigala]

No veo por qué hacer un disco totalmente en solitario, cuando puedes invitar a mucha gente chingona de tu escena para hacer un álbum de darkwave memorable. Para el artista escocés Kill Shelter, hacer su álbum debut  ‘Damage’ ha sido una suerte de trabajar como productor y a la vez componer música, adapatar sue estilo de electrónica/postpunk para que proyectos como Bragolin, Antipole, Hante, y Buzz Kull entre otros, revistan al disco con muy buenos aportes musicales. Tal como el proverbio de las varas que al unirse se hacen irrompibles, Kill Shelter ha presentado una colección de tracks que tocan aspectos filosóficos de la vida, como la muerte, la decadencia, el punto de no retorno, o las despedidas. El aire de ‘Damage’ (Unknown Pleasures Records 2019) es denso, pero con instantes que purifican el aire y se valen de elementos orgánicos para darle un toque más humanizado a la oscuridad.

Así, en los once tracks del disco, aunque se reconoce plenamente el estilo vocal angustioso de Pete Burns (Kill Shelter) siempre hay un aire impredecible, justamente por el empuje distintivo que cada uno de los implicados le aporta al álbum. Quizás, por momentos, tanto navegar en mares fríos y caminar por tierras altas despobladas se torne en un ambiente empalagoso, pero al final el disco sale a flote por las individualidades que lo hacen brillar en un mundo tan artísticamente estancado como el nuestro.

 

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‘Damage’- Kill Shelter (Unknown Pleasures Records 2019)

 

Si hay un canon en esta actualidad del darkwave, la canción ‘Bodies’ lo abraza con fuerza; este track es lo mejor del disco en cuanto a intensidad, melodía y ese amarre que hace con las fuerzas oscuras. Lo mejor de esta canción es un riff tenebroso que acompaña a la voz seca de Buzz Kull -algo hay en la canción que me hace añorar los mejores años de The Sisters of Mercy”. ‘Bodies‘ tiene un caracter fuerte que será recordado cuando pasen los meses. Por estas razones, este track fue elegido por Kill Shelter como carta de presentación junto a ‘In Decay‘.

 

 

As Trees Do Fall’, es la primera canción de ‘Damage’ y es una colaboración con la sensación holandesa ‘Bragolin’; ambos estilos quedaron bien implícitos, sobre todo en la parte de la guitarra con la que Bragolin ya ha hecho su propio sello. En ‘Kiss Me Goodbye’, une fuerzas con una de las mentes más prolijas del coldwave francés ‘Hante’. ‘Get Down’ tiene el espíritu de la electrónica oscura creada en la isla británica, es una canción fría y calculadora que va in crescendo, y en la que Pete Burns comparte el crédito con el proyecto polaco ‘The Shyness of Strangers‘; juntos crean una canción potente que golpea con fuerza los oídos “Everybody hit the ground”. ‘No Regrets’ es otra dosis doble de postpunk en la que el aliado en turno es ‘Undertheskin’, otro solista europeo de bajo perfil que crea música útil para palear el color y los días soleados. ‘Sever’ llega casi en la parte final del álbum y significa un trabajo junto con la artista inglesa New Haunts; la voz de ella le da a la canción un tinte dramático en la que la parte sintética toma mucho más fuerza. Si no fuera por ‘Bodies’, diría que este es el mejor pasaje del disco.

No es fácil coordinar las ideas y los tiempos para hacer un disco como este. Pero más allá de la logística, el álbum funciona y tiene un sonido robusto que satisface el estándar del presente. El reto será para Pete Burns, en decidirse por hacer un LP sin auspicio de otros artistas o volver a involucrar a  músicos en boga; esta fórmula, por lo menos en lo que respecta a  ‘Damage’, se tradujo en ideas bien realizadas.

 

Reseña: ‘Fierce’ de Hante, una resolución feroz

[Beto Sigala]

La productora musical Hélène de Thoury, mejor conocida como Hante en los escenarios, ha ido capitalizando los años de experiencia y su inspiración de rasgos únicos para continuar la escuela de la coldwave francesa con buenos resultados artísticos. El hecho de que componga en inglés y francés le da un toque aún más universal a su música y ciertamente está sonicamente emparentada estilísticamente con lo que desarrolla su paisano Hørd; música atmosférica con figuras fuertes en los sistentizadores y una membrana dura que permite poco paso de luz y encierra mucha emotividad y dureza sentimental.

La nueva entrega de Hante, ‘Fierce’, es un paso firme en el synthwave, ciertamente con la inspiración de los sonidos de un pasado distante, pero con aroma muy presente a nuestro milenio, al espectro subterráneo del darkwave que continúa echando raíces en cualquier parte del mundo.

Hélène de Thoury ha vuelto con más seguridad creativa, y desde su debut hace algunos años atrás ha sido firme en la orientación de su sonido medular; algo que no busca transgredir por el shock, sino mediante la inducción de sonidos pálidos, y cuya música está más orientada a la alienación y a la estimulación por paisajes abstractos que se van formando a partir de poner atención a sus tracks. Con su nuevo álbum ‘Fierce’, Hante ha explorado una cumbre más alta en cuanto al potencial de su sonido; es cada vez más disfrutable lo que crea y más envolvente la sensación que produce su nuevo material. Tanto es esto, que ahora en su producción impecable se ha apoyado en otros artistas que intervienen para complementar su inspiración.

Hante – Fierce  (Synth Religion – 2019)
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En esta ocasión ha recurrido a la voz de la islandesa Sólveig Mattildur (integrante de las nuevas celebridades del darkwave Kælan Mikla) quienes juntas en ‘Unknown’, hacen un juego de voces que suena a conjuro proveniente de alguna tierra alta y misteriosa. Este track por sí solo ha resultado un ejercicio de cooperación que le da un plus al disco. En ‘Nodoby’s Watching’, la onda se torna más cercana a un synthpop ochentero oscuro en el que Hante une fuerzas con el músico parisino Marble Slave; en esta mancuerna han hecho un track memorable que entrelaza lo mejor del tejido oscuro de Hante con la claridad de Slave en una música tersa, en un coqueteo bien manejado con el pop. ‘No Tenderness’ es un pasaje en el que Hante explora en el goth y se hace acompañar por AEtervader, un proyecto Danés de postpunk minimalista que le aporta el sentimiento gélido y una bruma de desesperación. Un efecto similar se logra con ‘The Moon Song’, una canción en la que junto con la voz femenina de Box Von Düe del proyecto alemán Box and the Twins, hacen una oda poética dedicada al misticismo de la luna.

Hante ha hecho un disco que satisface sus emociones, después de todo, el arte es siempre un vehículo personal para la catarsis, y la inspiración siempre viene de las entrañas, de la experiencia; es por eso que los 56 minutos de reproducción de ‘Fierce’ se sienten como un paseo por vivencias de Hélène de Thoury y pequeños discursos sobre una feminidad segura en la que el mundo que crearon los hombres tiene que dejar sus raíces negativas. Su música es poesía estética, es adentrarse en una esfera en donde caben la emancipación, el temor, pero también el deseo de liberación. ‘Fierce’ comunica no sólo con su lírica, también los sintetizadores producen voces y son entes presentes de principio a fin. Hante no necesita héroes, ella se salva sola.