Spectres en Guadalajara (una crónica muy fallida)

[Beto Sigala]

La Calle Escorza, por lo menos en su faceta nocturna, tiene más pinta de kermés que de calle. En una de esas “noches tapatías” de mayo en las que se añoran los aguaceros y se suprime al calor con las cebadillas bien frías, fui a ver a una banda canadiense llamada Spectres. Cuando los busqué la primera vez en youtube los confundí con otros changos que no tocaban mal, pero que sin duda traían un rollo distinto. Y es que en estos tiempos ya no es fácil nada, ni siquiera bautizar a tu banda con un distintivo que parezca muy fresco sin sonar pretencioso. Así, el capricho le ha dado al mundo dos Spectres, y yo escuché en vivo al Spectres de Vancouver, en un congestionado, agobiante  y pintoresco lugar llamado Todo o Nada.

Desde la tierra de los hermanos Záizar, Tamazula de Gordiano, llegaron los músicos que conforman el dueto de coldwave  ÄNIMA  para agitar a los negros corazones y abrir el show estelar. La noche pasmosa precisaba energía, y los dos jóvenes de esa tierra lejana del sureste de Jalisco nos entretuvieron durante casi una hora, mientras la ropa oscura se movía de adentro hacia afuera (y viceversa) del local, esperando a los “Espectros”. Era la primera vez que escuchaba a ÄNIMA, pero tuve el tiempo suficiente para darle un tímido like a sus beats, sus programaciones, sus sintes aferrados y su estilo minimalista.

Luego de varias cervezas y cigarros que se consumían de manera voraz en la banqueta del establecimiento, comenzaron  a sonar los últimos detalles con los que los güeros de Spectres preparaban sus instrumentos para sonar de la mejor forma posible en un escenario improvisado. Todo el malestar del clima quedó en segundo plano cuando la banda comenzó a tocar su estilo de postpunk que entreveran con algo de death rock y no se olvidan  del new wave en su afán de hacer música de manera independiente y dar presentaciones ante un público ajeno. Un lugar extraño y violento como el mismísimo infierno tapatío no fue impedimento.

Desde cualquier punto resaltaba la figura del vocalista Brian Gustavson que con sus dos metros de estatura, era como una torre blanca que interpretaba sus canciones de manera precisa, más que enérgica, y le sacaba con facilidad 15 centímetros de ventaja al guitarrista que hizo una muy buena chamba a pesar de las adversidades sonoras.

 

Así, la mayoría de los escuchas permanecían quietos en las primeras hileras, mientras la parte de atrás se desdibujaba en movimiento constante, búsqueda de aire fresco, combustible líquido y charlas entrecortadas de barra. Los minutos transcurrieron dentro del colmenar mientras los “Espectros” iban de a poco agotando las canciones que eligieron para su set. Y aunque fueran prácticamente desconocidos para un servidor y para otros despistados que andábamos en el lugar, lo cierto es que el recital fue un momento tan revuelto como agradable, y al final la música se impuso a los cuatro muros para dejarnos escuchar a una banda fina que quizás nunca volvamos a ver en la vida.

 

Nota al pie: El encargado de vender la mercancía de Spectres se fue con un balance final no muy próspero. La vendimia se frustró por la falta de cambio y la abulia. Luego de vender algunos artículos, el compañero encargado de la venta, tuvo que bajar la cortina de su changarro y recoger la mercancía porque ya no tenía ganas de vender y tampoco era amigo de los güeritos de Spectres. David (el Duque de Oblatos) se quedó con las ganas de un vinil, y yo que me quedé con ganas de comprar una playera de DEVO -que es un misterio cómo llegó hasta ahí-. Espero que los hermanos chilangos hayan tenido más suerte en la presentación del día siguiente en “La Cavernícola Oriental” de la CDMX.

Entrevista: la banda chilena ‘Causa de Muerte’ y su respuesta a la censura cultural

 

[Beto Sigala]

El régimen político mexicano sepultó al rock de los ochenta, y sólo en los barrios olvidados había una verdadera libertad “clandestina” inspirada en el punk. Muchos crecimos resentidos y con la necesidad de estallar en algún punto, y sólo hasta los noventa el panorama social represivo y los espacios para la música juvenil se fueron abriendo de a poco. Algo similar, pero aun más radical sucedió en el Cono Sur en donde las dictaduras militares sofocaban las expresiones que les resultaban inconvenientes. Chile no fue la excepción, pero a pesar de esto, la diáspora de los sonidos post-punk y el new wave lograron permear a muchos que ahora son adultos y se dedican a responder de una manera artística al oscurantismo de las décadas pasadas y a expresiones negativas que siguen siendo parte de nuestro cotidiano. La banda chilena Causa de Muerte es un grito que responde a toda esta frustración acumulada mediante un sonido crudo, inspirado en los primeros años del goth rock, pero con un toque muy actual y un carisma contagioso. Con dos EPs bajo el brazo (Plastic Generation, NON) esta banda ya ha girado por Europa y ha sido editada por el sello polaco Batcave. Los Causa de Muerte me permitieron entrar en una fracción de su mundo y me compartieron algunos aspectos de la música que crean.

 

En algún momento, todos los que amamos la música nos lanzamos a hacer lo propio inspirados en algún artista, en algún libro o filme. En su caso ¿Cuál fue la semilla de Causa de Muerte?

CDM: La inspiración nace de la censura cultural, segregación, inconformidad ante lo “común, típico e impuesto” , la necesidad por conocer visiones diferentes de seres socialmente juzgad@s como “incorrectas”. Cómo Jorge González.
N ON – Causa de Muerte 2018 Insular/Batcave
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En “Non” hay discursos sobre la oscuridad del mundo ¿Cuál pueden decir que fue la mayor inspiración para componer este EP, cómo es su cotidiano y de qué forma influye en la música que hacen?
CDM: Vivir en un constante ciclo de desequilibrio, que termina por traspasar tu mente con pensamientos contradictorios, esa energía contenida te lleva a estados alterados de conciencia, que finalmente si no sale te quema, nosotros lo canalizamos y lo llamamos componer.
Es un momento prolífico en el mundo del post-punk y el revival de estos días parece inagotable en el mundo. ¿A ustedes de dónde les vino la idea de elegir este estilo para crear música?
CDM: Intentamos de no encasillarnos , preferimos que los oyentes decidan que somos, eso nos da la libertad de crear sin limitantes.
En México, están surgiendo muchos proyectos que se ubican en el post-punk/darkwave. ¿Qué sucede en la escena de su país? ¿Cómo les va al momento de gestionarse sus tocadas y buscar nuevas audiencias?
CDM: Hay un auge de artistas nacionales muy potentes, la creatividad fluye, la limitante es la falta de  espacios para tocar y que sean saludables para el bolsillo, todo es autogestión, a menos que claro, seas un producto, aunque siempre hay excepciones. 
A ustedes se les da bien la composición tanto en español como en inglés, y sé que es diferente, pero ¿Qué tal es adaptar su sonido a la lírica en español, o en su caso a una letra en inglés?
CDM: El inglés es una lengua muy amigable a la hora de componer, tiene buenos remates y la rima se hace más sencilla , el español tiene muchos sinónimos de una misma palabra y se puede decir de muchas formas lo mismo, es más difícil, en Chile se usa mucho las dobles lecturas de lo que se dice por lo que se pueden encontrar muchos significados variantes en letras existentes, la existencia del spanglish también es recurrente en la banda.
Sé que “Non” es un disco muy reciente y cada disco lleva un proceso ¿Está dentro de sus planes producir un LP en un futuro próximo?
CDM: Se vienen muchos planes para más adelante, tenemos varios temas que sólo están sonando en vivo, esperamos que pronto podamos sorprenderlos con material grabado nuevo.
Muchos somos proclives a escribir sobre la oscuridad o la sordidez, pero ¿Hay algo que los haga inmensamente felices?
CDM: Los animales, las calugas suny wmtcl y respirar aire de diferentes ciudades con instrumentos en mano.