Reseña: Cigarettes After Sex – Cry

[David Rangel]

El cuarteto texano Cigarettes After Sex ha publicado, tras dos años de extensas giras, su más reciente producción Cry. 

La banda ha disfrutado de la aceptación entre los sectores melómanos más variopintos, con su aura melancólica , que muchas veces suenan a una versión andrógina , dream pop de Cowboy Junkies o Mazzy Star, que narran aventuras románticas, sexuales , polaroids de las relaciones afectivas contemporáneas. Tales historias son muchas veces la antítesis del anticuado y cursi “ old fashioned lover boy” descrito por Queen, que para aquella época ya era un personaje extraño, anacrónico , aunque  la música de los texanos no esté exenta de pasajes estrictamente apegados al canon del eros del pop clásico. El disco abre con “ Don´t let me go” de aires retro, que remite a Julie Cruise y por asociación a David Lynch, tema que no desentonaría en alguna escena de Twin Peaks. En él ,Greg Gonzalez añora un amor antiguo ,lejano en el tiempo : “When I was young I thought the world of you /You were all that I wanted then /It faded & I never saw you again,
But I won’t forget the love we had. ”. En el track dos “ kiss it of me” , el vocalista nos presenta la historia de un frustado amante que reclama:
“ Could you love me instead of all the boyfriends you get?
Know I’d make you forget about all of those rich fuckboys ? “. Una historia en la que cuestionablemente el protagonista lamenta ser el chico bueno, enamorado de la persona incorrecta y frívola. Más estándar en contenido, más accesible y radial “ Heavenly” es una canción pegajosa y reminiscente al pop de los años cincuenta. Soñadora y digna de un jukebox en medio del desierto texano en la que Gonzalez susurra : “Because this is where I want to be/Where it’s so sweet & heavenly /I’m giving you all my love”. “ You are the only good thing in my life” aborda a un hombre en crisis, en el que su amante es lo único bueno en su vida, no es un romance, pero por momentos parece lo más cercano al amor. “Touch” de gran parecido a “Truly” de su anterior disco, se mete en la piel de una pareja que una vez más repite el leitmotiv : una relación carnal es confundida con un vínculo profundo “Couldn’t say you didn’t want me then when we were lying in my bed that night /You were acting like a different person as if suddenly you wanted to just be friends” . “ Hentai” , musicalmente soñadora, tiene como escenario una conversación post coital sui generis “There was a hentai video that I saw /I told you about the night that we first made love /About a girl, who as soon as she made you come /Could show you the future & tell you your fortune” y en medio de la atmósfera idílica  una romántica , muy.a la Morrissey ,idea de morir en un accidente aéreo en medio del mar.

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Por otra parte el corte que da nombre al disco “ Cry” juega con la honestidad, él confiesa que tarde o temprano dejará a su pareja porque “My heart just can’t be faithful for long I swear I’ll only make you cry “, una dudosa confesión amorosa envuelta en terciopelo musical y cantada inocentemente por un Casanova moderno, una estampa del amor líquido descrito por Bauman. “Falling in love” es la contracara de “Cry” , de cadencia slowcore y guitarras que nos recuerdan a Low, la letra se decanta por el candor de enamorarse y el deseo de estar junto al otro :” Falling in love /Deeper than I’ve felt it before with you, baby / I feel I’m falling in love with all my heart”.

“ Pure” cierra el disco con el tema que musicalmente es ligeramente diverso, en él se describe un encuentro sexual y se enuncian las circunstancias edulcuradas con pizcas de sentimiento: “ When it’s pure, only your love could get me to fall
When it’s deep, gets so hot & it’s so beautiful”.

Musicalmente “Cry” pierde un poco de frescura respecto a su disco debut y los ep´s. Por periodos el disco se siente que tiene pocas variaciones, que camina en una misma dirección, excepto por los sencillos más accesibles y de sonido más animado. Tal vez se siente muy apegado a la fórmula que ellos mismos desarrollaron, un pop melancólico, exquisito y elegante pero que en esta ocasión no se arriesga a salir de la zona de comfort . Líricamente , el contraste de las historias amorosas –eróticas del primer disco brillaban por hablar de todo aquello que el ideal romántico omite, esta vez, la contraposición de las postales musicales es más tóxico que placentero. Quizá el intento de presentar las múltiples caras que asumen los individuos y las aristas de las relaciones humanas, provoca un efecto extraño. Esta vez la tristeza y el cigarrillo post coital, tiende más a una sensación ambivalente y no al llanto.

Reseña: ‘Damage’ de Kill Shelter

[Beto Sigala]

No veo por qué hacer un disco totalmente en solitario, cuando puedes invitar a mucha gente chingona de tu escena para hacer un álbum de darkwave memorable. Para el artista escocés Kill Shelter, hacer su álbum debut  ‘Damage’ ha sido una suerte de trabajar como productor y a la vez componer música, adapatar sue estilo de electrónica/postpunk para que proyectos como Bragolin, Antipole, Hante, y Buzz Kull entre otros, revistan al disco con muy buenos aportes musicales. Tal como el proverbio de las varas que al unirse se hacen irrompibles, Kill Shelter ha presentado una colección de tracks que tocan aspectos filosóficos de la vida, como la muerte, la decadencia, el punto de no retorno, o las despedidas. El aire de ‘Damage’ (Unknown Pleasures Records 2019) es denso, pero con instantes que purifican el aire y se valen de elementos orgánicos para darle un toque más humanizado a la oscuridad.

Así, en los once tracks del disco, aunque se reconoce plenamente el estilo vocal angustioso de Pete Burns (Kill Shelter) siempre hay un aire impredecible, justamente por el empuje distintivo que cada uno de los implicados le aporta al álbum. Quizás, por momentos, tanto navegar en mares fríos y caminar por tierras altas despobladas se torne en un ambiente empalagoso, pero al final el disco sale a flote por las individualidades que lo hacen brillar en un mundo tan artísticamente estancado como el nuestro.

 

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‘Damage’- Kill Shelter (Unknown Pleasures Records 2019)

 

Si hay un canon en esta actualidad del darkwave, la canción ‘Bodies’ lo abraza con fuerza; este track es lo mejor del disco en cuanto a intensidad, melodía y ese amarre que hace con las fuerzas oscuras. Lo mejor de esta canción es un riff tenebroso que acompaña a la voz seca de Buzz Kull -algo hay en la canción que me hace añorar los mejores años de The Sisters of Mercy”. ‘Bodies‘ tiene un caracter fuerte que será recordado cuando pasen los meses. Por estas razones, este track fue elegido por Kill Shelter como carta de presentación junto a ‘In Decay‘.

 

 

As Trees Do Fall’, es la primera canción de ‘Damage’ y es una colaboración con la sensación holandesa ‘Bragolin’; ambos estilos quedaron bien implícitos, sobre todo en la parte de la guitarra con la que Bragolin ya ha hecho su propio sello. En ‘Kiss Me Goodbye’, une fuerzas con una de las mentes más prolijas del coldwave francés ‘Hante’. ‘Get Down’ tiene el espíritu de la electrónica oscura creada en la isla británica, es una canción fría y calculadora que va in crescendo, y en la que Pete Burns comparte el crédito con el proyecto polaco ‘The Shyness of Strangers‘; juntos crean una canción potente que golpea con fuerza los oídos “Everybody hit the ground”. ‘No Regrets’ es otra dosis doble de postpunk en la que el aliado en turno es ‘Undertheskin’, otro solista europeo de bajo perfil que crea música útil para palear el color y los días soleados. ‘Sever’ llega casi en la parte final del álbum y significa un trabajo junto con la artista inglesa New Haunts; la voz de ella le da a la canción un tinte dramático en la que la parte sintética toma mucho más fuerza. Si no fuera por ‘Bodies’, diría que este es el mejor pasaje del disco.

No es fácil coordinar las ideas y los tiempos para hacer un disco como este. Pero más allá de la logística, el álbum funciona y tiene un sonido robusto que satisface el estándar del presente. El reto será para Pete Burns, en decidirse por hacer un LP sin auspicio de otros artistas o volver a involucrar a  músicos en boga; esta fórmula, por lo menos en lo que respecta a  ‘Damage’, se tradujo en ideas bien realizadas.

 

Reseña: ‘Modern Mirror’ de Drab Majesty

[David Rangel]       

Las entidades alienígenas están de regreso, esta vez para ofrecer un reflejo de la vida moderna.

En la portada del tercer disco de Drab Majesty Deb Demure está rodeado de periódicos y revistas, parece recopilar información sobre el mundo,  tal vez confuso con el acontecer de un planeta desquiciado, el caos apreciado en conjunto, una visión externa de las vicisitudes que viven los humanos, perdidos y disociados en un mar de información, alienados por el uso de la tecnología y obsesionados por  el ego . La banda buscó reinterpretar el mito de Narciso en clave actual, captar los múltiples rostros de la obsesión con la propia imagen que se reflejan en la vida actual. El dueto viajó a tierras helenas y tomar la inspiración para el álbum. Cada tema busca relatar una historia en la que el narcisismo se hace presente, con la presencia constante de seres que han perdido contacto con su ser originario.

Modern Mirror abre con  “A dialogue” ecos de voces ,arpegios , reverberaciones y sonidos siderales  en los que Demure cuestiona incesantemente el amor de los humanos, tal es  el preludio del disco  y pretende mesmerizar al oyente  y llevarnos a  “The Other Side”  y su base electrónica , elegante, limpia, de aura positiva, como si de un tema radial se tratara,  pero de crítica ácida a las imposturas  y la existencia inauténtica . El sencillo “Ellipsis” sigue la línea anterior, dinámica y  que recuerda el pop ochentero, sin embargo  haciendo mofa del  cortejo en los tiempos de la tecnología, temeroso de expresarse sin la mediación de un dispositivo que permita editar o suprimir un mensaje, una forma más de alienación. “Noise of the Void” de ambiente más introspectivo , refleja los ruidos de la propia vacuidad, que en momentos de soledad se presenta desnuda e inevitable, siempre tratando de ser evitada a toda costa por las distracciones mundanas y no escuchar el mensaje de los abismos interiores.    “Dolls in the Dark”   una vez más, dentro la línea bailable nos sumerge en los paliativos de la soledad que ofrece la realidad virtual.  “Oxytocin” en voz de Mona D.  deambula por el bienestar químico y musical de la “hormona de la humanidad”  y de las emociones efímeras, que tal vez justifiquen la fugaz existencia humana.  Las revoluciones descienden hacia el final del disco con “ Long Division”  y la colaboración de Jasamine White-Gluz de No Joy, reflexionando sobre la distancia emocional y desorientación que rige las relaciones humanas.  Finalmente “Out of secuence” termina sin emitir una conclusión, no hay forma de entender la mente moderna,  ¿ es el llanto es sentimiento afín con  los tiempos que corren o es una emoción que no cuadra con la secuencia del mundo?.

 

 

Modern Mirror no presenta grandes cambios en el estilo de la banda, ligeramente menos oscuro musicalmente, conserva esa fresca nostalgia que ha caracterizado su sonido , esa mezcla de  resonancias antiguas pero renovadas  al contexto actual, puliendo cada vez más un sello que ha tenido impacto en sus seguidores ,  haciéndolos irresistibles a oídos de muchos y a otros les parecerá una repetición de lo hecho previamente por otros grupos. Si bien esta última producción dista de ser perfecta, algunos cortes se sienten muy similares, entrega un pop oscuro e inteligente, que desarrolla una estética retro-futurista ochentera y vigente en cuanto a los contenidos líricos.

 

Reseña: ‘Constantly in Love’ de Solveig Matthildur

[David Rangel]

 Recientemente Kælan Mikla  entregó un poderoso y hechizante “Nott eftír Nott” (2018), por su parte Solveig Matthildur (coros y telcados) decidió explorar sus inquietudes musicales  en Unexplained Miseries & the Acceptance of Sorrow (2017) para evolver a hacerlo en abril de este año con Constantly in love . Ambos trabajos no significan una ruptura total, si no tal vez un camino inexplorado por el trío, en una faceta personal y emotiva, de cavilaciones electrónicas y delicadas que hacen que sus creaciones se sientan afines a el trabajo de ‘Them Are Us Too’  y una serie de influencias de bandas pioneras del darkwave,synthpop, ethereal  y otros géneros  y artes que han dejado huella en la tecladista.   Otra de las particularidades del disco es la presencia de cortes en inglés, que proporcionan un acercamiento y mayor familiaridad al contenido lírico del álbum.  Constantly in love  es un disco que conceptual que presenta dualidades  y perspectivas sobre un mismo tema, motivo que  vincula la gran parte de los temas.

El corte que da título al disco “ Constantly in love” , está lleno de reminiscencias noventeras,  que en sus entrañas nos ofrece texturas que nos recuerdan al trip hop, a Björk en más de una mera coincidencia de origen , de cadencia sensual , que aborda el eros en un sentido amplio, el impulso de vida freudiano , recubierto de sonidos nocturnos   y sugestivos. En la dupla “ My desperation”  / “ Your desperation”  se hace una patente tensión dialéctica entre ambas canciones,  los sonidos se recubren de zozobra,  de inquietud   y nos muestran la perspectiva de la desesperación vivida desde la intimidad del yo y lo que se percibe en un otro, pero enlazadas por un sentimiento común, ambas con la impronta de Kælan Mikla: una en la línea bailable, semi industrial y la otra de carácter más reposado sin abandonar la oscuridad inherente a ambas composiciones. Por otro lado ” Tómas ”  es más afable, de aires coldwave y que proporciona una tonalidad distinta al disco, de menor densidad y mayor color.  La penumbra   y   tranquilidad de “ My Father Thaught Me How to Cry” nos sumerge en las brumas y la sensación onírica de parajes desconocidos.  “ Constantly Heartbroken ” complementa a “Constantly in love”  en el que Solveig experimenta con su voz,  dándole matices de angustia parasómnica  acompasada de  beats  obsesivos y repetitvos.   “ Dystopian boy” acompañada de Deb Demure es una amalgama entre lo realizado por Drab Majesty y Solveig, resultando un apto para la pista de baile sumamente agradable y lo más accesible del disco. En contraparte “ Utopian Girl”  regresa al sonido Bistrol  y las voces de ensueño, bajo capas electrónicas y sintetizadores  que van ascendiendo hasta el final del tema.  “I´m Ok”  es acompañada con la voz de Dylan de Some Ember  y proporciona  un contraste interesante al trance hipnótico , catártico, que aborda la resignación ante la Dhukkha cotidiana. “The End” cierra dramáticamente,  como purificación  y cierre de las heridas que atraviesan parte del disco, dando una dimensión épica a los sentimientos que recorren el trabajo.

 

“Constantly in Love”  de Matthildur presenta una faceta de mayor gama cromática que la mostrada por el trio islandés, de mayor sensibilidad,  permite discernir el aporte de Solveig al grupo. El balance del disco es positivo, ofrece un panorama musical ligeramente más cálido, que en varios momentos del disco muestra paisajes emocionales contrastantes y emotivos, una dialéctica entre opuestos que no culmina en síntesis , sino que mantiene ambos elementos en constante tensión, que musicalmente se decanta por la electrónica pero abreva de diversas fuentes, del trip hop al ethereal/synth/darkwave de agrupaciones clásicas y que generan una impresión de conjunto sumamente atractiva, no exento de temas que por sí mismos pueden apreciarse aislados. “Constantly in Love” no es un  álbum imprescindible pero si de estándares altos. Da la sensación que el próximo paso de Matthildur solista puede consolidar a un más su sello personal, que en su trabajo anterior se mostraba más experimental y que en este va forjando un sello único, aunque aún sin la cohesión definitiva, pero muy cerca de ello.

 

“New World” de FM Attack y “Okiya” de Mecha Maiko

[Beto Sigala]

A veces uno sólo necesita música apacible para cruzar los días largos y olvidarse un poco de los dilemas con melodías de electrónica sinestésica y estimulante que son un bálsamo para las heridas del cotidiano. En mi repertorio reciente (cada vez menos abultado) me han enriquecido dos discos ubicados en el synthwave; “New World” de FM Attack con una expansión en la riqueza de su sonido, y el EP “Okiya” de Mecha Maiko: un encuentro entre el synthwave, un campo zen y sonidos orientales. Ambos artistas canadienses (Vancouver, Toronto, respectivamente) ambos con el auspicio de la onda New Retro Wave.

FM Attack tiene un bajo perfil, se maneja como una persona sencilla y amistosa, le encanta The Glove, pero tiene una enorme inventiva cuando nos referimos al uso que le da a los sintetizadores y programaciones para hacer su música. Hablar de FM Attack es referirse a su buen gusto por el synthwave con un toque retro y muy clavado en la onda espacial. También es referirse a su mano meticulosa al momento de producir música para sus amigos cercanos, como el prodigioso álbum “Wild Insane” de Vandal Moon.

Quise hablar de FM Attack y su nueva producción “New world”, porque a pesar de tanta información y estímulos que nos rodean a diario, él sigue haciendo electrónica fresca, jubilosa.  Porque además en éste disco, Vandal Moon colabora con dos tracks, y porque Mecha Maiko (otra de sus aliadas en la onda retro wave)  hizo junto a FM Attack una canción sexy, alucinante como ‘Stranger’. Todo unido en un mismo karma.

“New World” desde su entrada con ‘Dark Blues Sky’ abre un portal hacia un mundo ficticio en el que convive nuestra realidad frustrada con imágenes muy relucientes de formas geométricas en 3D, neón, voces robotizadas, y un brillo estético que reinterpreta el sonido ochentero con elementos electrónicos e ínfimos acordes de guitarra que le dan mucha riqueza al paisaje. En ‘My Life’, FM Attack recurre más al encanto del pop mediante su propia voz y un meloso estribillo ideal para musicalizar algún dilema pueril de un estudiante de prepa de una época distante. ‘Ultraviolet‘, es un viaje estelar lleno de adornos, una bóveda celeste de sonidos progresivos que culmina en ‘Cosmic Dance’ y su ambiente más serio, con un tono al estilo de Tangerine Dream y la recreación bien lograda de un viaje por el cosmos. Cuando llegan los tracks ‘New World‘ y ‘Believe’ en los que colabora Vandal Moon, los dos estilos se fusionan para regalarnos dos canciones de postpunk que tienen la cuota precisa del sentimiento de un compositor como Blake Vos. Por algo Vandal Moon ha contagiado a tanta gente en el mundo.

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New World – FM Attack – 2019

 

En otro páramo distinto, “Okiya” de Mecha Maiko es música trascendente, tal vez menos cósmica, pero más espiritual. En algunas ocasiones su sonido se siente como un trance profundo para la búsqueda de la iluminación, y sin la necesidad de estancarse en el pasado, incorporando ingredientes más experimentales. La canción ‘Okiya’ es esto; es pasear por un jardín ancestral con buenos beats y sonidos extraídos de la naturaleza. ‘Bug’ no es synthwave ni trip hop, pero va por ahí surcando algo que se siente como una muy afortunada apropiación cultural de sonidos. ‘Ochaya’ es una odisea oriental que tiene como resultado una canción alucinante, con beats que podrían ser trip hop, y en la parte vocal algo similar a lo que hacía Deep Forest con su exploración étnica. Los cinco tracks son ejercicios de meditación en el que la música oxigena al cuerpo en una experiencia cuasi mística.

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Okiya – Mecha Maiko – 2019

 

Después de darle vueltas a estos dos álbumes, se me viene a la mente una interrogante no tan descabellada ¿Qué pasaría si FM Attack, Mecha Maiko y Vandal Moon se encerraran durante semanas para componer todo un LP juntos? Sería maravilloso. Tal vez ellos deberían pensar muy seriamente en esto.

 

Reseña: “Cremator”de Vukovar

[Beto Sigala]

La música underground y su difusión se hace cada vez más vertiginosa, y en cada vendaval llegan semanas repletas de nuevos tracks, nuevos álbumes y videoclips de artistas con potencial suficiente para seducir a los que buscan sonidos frescos que renueven sus catálogos. El tiempo para mi últimamente ha sido como dos manos que aprietan mi cuello y no me sueltan, y cuando lo hacen, me topo con la procastinación y el desinterés de escribir tan solo una líneas coherentes de algún nuevo artista. Justo en este trámite del tiempo y la abulia, llego a mi Vukovar, un proyecto originario del Norte de Inglaterra que ha permanecido activo y prolífico desde 2014, y entrevera muchas cosas, pero parte del postpunk para hacer una música con facetas etéreas, new wave, pasajes corrosivos, tranquilidad, angustia y locura. No tener fronteras bien delimitadas en el sonido que ha creado esta banda, ha sido su mejor escape a la ilusión.

Vukovar no hace tracks iguales, en su álbum “Cremator” de 2019 crea momentos, estados de ánimo y situaciones confusas en las que un tercio de la música puede insertarse en la curva de aprobación del postpunk y todo lo demás son experimentos de música con atmósferas lúgubres y melancólicas, en una psicodelia que crea imágenes bitonales.

Escuché “Cremator” (2019) por primera vez en el infierno de junio y su calor pegajoso; ‘Roma Invicta’, el track que inicia, es de lo mejor del álbum, con percusiones penetrantes, frases cantadas en coro y el uso del sintetizador como un elemento minimalista que le da un carácter sofisticado a la canción. ‘Love Meetings’ e ‘Interment By Mirrors’ son dos agujeros dimensionales que nos transportan a un mundo de mucha distorsión. Vukovar en estos pasajes renuncia al estribillo pegajoso y se vale de la repetición, de los sonidos ácidos.  Luego ‘Dive For Your Memory’ suena tan cándida como si la hubiese escrito algún gigante del new wave de los ochenta. ‘Prurient’ cambia de nuevo la dirección con algo más complaciente para los que les gusta eso a lo que llamamos postpunk en estos días, en una canción oscura, con un bajo vehemente y de nuevo la manera en que esta banda aprovecha los sonidos sintéticos para darle tintes de dramatismo a sus canciones, sin la necesidad de aturdir.

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Vukovar – Cremator – 2019

‘The Cold Lord’ es un capítulo etéreo, rasposo, del que es difícil librarse, pero estoy seguro que le va a encantar a los escuchas más clavados.  Y eso de lo que hablaba antes, en referencia a los cambios de estilo repentinos, queda plasmado con el siguiente track ‘Love’s Provocation’, de nuevo encallando en ritmos más afables. ‘Voices/Seers/Voices’ tiene una parte vocal muy agradable que suena algo a Echo & The Bunnymen. Es la canción más elaborada del disco y su estribillo intenta sobresalir del resto en medio de un pasaje ruidoso. Vukovar dejó en el lado B del disco su faceta más suave, más azotada; las canciones más melancólicas estás acomodadas en los últimos cuatro tracks del disco y la final termina con una sensación de angustia.

“Cremator” fue parte de mi infernal junio de 2019 en un lado del mundo en el que conocemos y apreciamos tanto a los músicos ingleses que siempre  encuentran la forma de sobresalir en el rock. Vukovar, en apariencia, se resiste a clonar fórmulas y evita componer canciones en el disco con el mismo feeling, por lo menos no lo hace consistentemente y trata de potenciar su lado experimental. Es un álbum de contrastes, tanto en los musical como en lo anímico, después de todo así es el camino del ser humano. “La inconsistencia es mi esencia, dice la rueda”.

Reseña: ‘Inflict’ de Veil of Light

[Brad Pig]

En la esquina de la calle en la que vivo hay un negocio de alitas. Todos los días escucho de forma involuntaria esas canciones que suenan ahora, las que le encantan a la chaviza: Maluma, Pedro Capó, Imagine Dragons, Calvin Harris, Cumbia chilanga con la taladrante voz de Karla Morrison, y más del repertorio de un dj que complace a los que van a comer pollo frito y tomar cerveza mientras que en las pantallas de local invariablemente hay algún partido de futbol (Como si no existieran más deportes). Todo esto es muy curioso, porque al que programa la música de ese lugar, el otro día se le soltó de los dedos Blue Monday, y enseguida sonó The Great Commandment de Camouflage; mi cabeza estalló mientras cenaba quesadillas. Sentí que algo estaba mal, fue como uno de esos mentados errores de la matrix. Sentí  motivación para escribir unas palabras sobre Veil of Light, un proyecto de música electrónica que me recuerda algo a Camouflage o a And One y que en 2019 siguen haciendo música chingona.

Veil of Light es un dueto de postpunk con un sonido industrial-sintético y de fuertes lazos retro futuristas. Este proyecto originario de Zurich en Suiza, acaba de lanzar su cuarto material de estudio a través del sello alternativo Avant! Records. ‘Inflict’, su flamante álbum, es un viaje frenético que rescata en su sonido las bases del EBM para llevarlo al punto de encuentro con una estética familiar al synthpop. Muy interesante es ese efecto que se reproduce constantemente al emular el golpeteo metálico y desde luego sus sintes bien acomodados en melodías rampantes que pintan un nave industrial en los oídos y hacen recordar esa época inocente en que nos imaginábamos un futuro con autos voladores, sustentabilidad y gansitos marinela con neón en la envoltura o pura distopia.

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‘Inflict’- Veil of Light 2019

 

En ‘Inflict’, Veil of Light emula de muy buena forma algo que ya vivimos, pero vale la pena redescubrir las veces que sea. Su sonido es una mezlca de actualidad con homenaje al pasado, también es muy rítmico y el tono de la voz es robótico, pero cálido; su estilo actúa de inmediato en los sentidos y es preciso como para cualquier club under donde todos bailan, pero nadie se mira genuinamente a los ojos.

Todo el disco funciona de principio a fin con distintas modulaciones en sus beats. ‘Inflict’ cumple en el sentido estricto del género porque es música estimulante, con ideas minimalistas en la parte vocal y un peso muy fuerte en los sintetizadores y loops que utilizan. Así, en el álbum brillan aparte tracks como ‘Animal Instinct’ una canción acelerada con una línea de sintetizador que suena a un ambiente de película de ciencia ficción y es un pensamiento sobre la actitud furtiva de los seres humanos. ‘You Done Me Wrong’ es la estrella de este disco con programaciones feroces, beats bien marcados, voces que emanan de un altavoz y un hedor industrial que va en aumento.‘Holy Wars’ tiene un EBM que hace recordar mucho los sonidos de Front 242 o Parade Ground, porque aunque es de un halo sombrío, su fuerza recae en una intensa melodía.

Hay que ser un poco cínico para perderse en la maleza de los tiempos modernos, quizás nos hemos convertido en seres muy nostálgicos y necesitamos evocar el pasado para recuperar algo de la felicidad perdida. Ser un poco cínico es disfrutar ‘Inflict’ como si fuese algo novedoso, ya casi nada lo es, pero en estos días alcanza solamente con hacer lo congruente y crear de forma honesta. Veil of Light  tiene precisamente un sonido congruente, posado en sus influencias. Yo no debería decir más que me suena a tal o cual cosa, porque eso significa ser algo retrógrada, y hoy trato más de disfrutar esta música y otra que va saliendo. A mis vecinos de las alitas, sólo les pediría que suelten joyas más seguido, porque de tanto escuchar su ruido me pongo como brontosaurio.