Black Flag en el Foro Independencia (la crónica de un adolescente tardío)

  • [Brad Pig]

Ya que terminó el concierto, escuché a un genio con muletas decir que era la mejor banda de covers de Black Flag. Después de todo, es la banda de Greg Ginn; es sólo de él ese estilo desgarbado de tocar la guitarra con exageraciones atípicas del punk. Y sí, tal vez si Rollins no se hubiera alejado de la música sería un deleite ver su energía. Sin embargo, hay que ponerle buena nota al performance cumplidor de Mike Vallely, un atleta profesional del skate que siempre profesó un gusto por esa mítica agrupación y ahora demuestra su hardcore para materializar el sueño de muchos, al ver un cuarteto con el nombre de Black Flag  tocando en el ya muy laureado Foro Independencia.

En la puerta de entrada al foro, aguardaban unos cuantos -mezcla de juventud, afición por las patinetas y vejez prematura- que se la pensaban para entrar. Fue una lluvia ligera la que obligó a la mayoría a ingresar para resguardarse. Adentro me encontré con “El Chipote”, un amigo  de alguna época distante en la que éramos idealistas y queríamos transformar al mundo; de eso sólo nos quedó el descontento, porque ahora tenemos más apatía, pero la amistad sigue intacta como en esos días de la prepa en la que compartíamos música de La Polla y Eskorbuto. Luego de un par de cervezas, la luz de trabajo se disipó entre la iluminación del escenario para abrirle paso a la distorsión de ‘Depression’ en un estallido efímero de slam y cabezas en movimiento. Un viejo lesbiano del cual prefiero omitir su nombre, arrojó un vaso semi vacío hacia el frente, pero el vaso sólo consiguió impactarse de lleno contra una columna; por  fortuna la incomodidad del momento duró unos cuantos segundos.

 

“White Minority” suena tan vigente como en 1981, ahora que el mundo se ha desquiciado y la disputa, miedo y racismo de gran parte de la América blanca contra la migración y los afroamericanos es más que evidente y la irónica letra lo sigue denotando. ‘Black Cofee‘ fue un punto de inflexión que vino a hacer más turbio el aire y más enérgica la noche. La oda a la droga moderna más usada en el mundo fue un detonante para los que brincoteaban en el ruedo. Y justo enseguida “Gimmie, Gimmie, Gimmie”, para hacer más evidente la añoranza de Henry Rollins y un Vallely diligente que revivía este clásico del ‘Damage‘.

‘Six Pack’es el himno de las cheves banqueteras, de los tiempos de ocio, de los músicos “slackers” que sobreviven firmes tocando, pero con el bolsillo casi vacío. En el Foro cuando sonó esta canción, cada uno de los que estábamos ahí, acentuábamos el estribillo cuando  se repetía ‘six pack’…

En el epílogo de su setlist quedó la complacencia más ponchada. ‘Can’t Decide’, ‘Nervous Breakdown’ y ‘Rise Above’ fueron en sus respectivos momentos el climax inmejorable de la tocada y la fuerza centrífuga revolucionada del slam. El sudor escurriendo y los rostros de felicidad ya eran dos rasgos distintivos de la noche.

El final fue un cover de ‘Louie Louie’ -tal vez la canción más homenajeada en la historia del rock-. Y luego de esto los músicos se retiraron para siempre, a pesar de los vanos intentos para que volvieran para dar algo más. No se pudo. Me dieron ganas de patinar y tener quince años de nuevo, pero la dura realidad es que sólo soy un Godínez que fue a ver a Black Flag en una noche de jueves.

Spectres en Guadalajara (una crónica muy fallida)

[Beto Sigala]

La Calle Escorza, por lo menos en su faceta nocturna, tiene más pinta de kermés que de calle. En una de esas “noches tapatías” de mayo en las que se añoran los aguaceros y se suprime al calor con las cebadillas bien frías, fui a ver a una banda canadiense llamada Spectres. Cuando los busqué la primera vez en youtube los confundí con otros changos que no tocaban mal, pero que sin duda traían un rollo distinto. Y es que en estos tiempos ya no es fácil nada, ni siquiera bautizar a tu banda con un distintivo que parezca muy fresco sin sonar pretencioso. Así, el capricho le ha dado al mundo dos Spectres, y yo escuché en vivo al Spectres de Vancouver, en un congestionado, agobiante  y pintoresco lugar llamado Todo o Nada.

Desde la tierra de los hermanos Záizar, Tamazula de Gordiano, llegaron los músicos que conforman el dueto de coldwave  ÄNIMA  para agitar a los negros corazones y abrir el show estelar. La noche pasmosa precisaba energía, y los dos jóvenes de esa tierra lejana del sureste de Jalisco nos entretuvieron durante casi una hora, mientras la ropa oscura se movía de adentro hacia afuera (y viceversa) del local, esperando a los “Espectros”. Era la primera vez que escuchaba a ÄNIMA, pero tuve el tiempo suficiente para darle un tímido like a sus beats, sus programaciones, sus sintes aferrados y su estilo minimalista.

Luego de varias cervezas y cigarros que se consumían de manera voraz en la banqueta del establecimiento, comenzaron  a sonar los últimos detalles con los que los güeros de Spectres preparaban sus instrumentos para sonar de la mejor forma posible en un escenario improvisado. Todo el malestar del clima quedó en segundo plano cuando la banda comenzó a tocar su estilo de postpunk que entreveran con algo de death rock y no se olvidan  del new wave en su afán de hacer música de manera independiente y dar presentaciones ante un público ajeno. Un lugar extraño y violento como el mismísimo infierno tapatío no fue impedimento.

Desde cualquier punto resaltaba la figura del vocalista Brian Gustavson que con sus dos metros de estatura, era como una torre blanca que interpretaba sus canciones de manera precisa, más que enérgica, y le sacaba con facilidad 15 centímetros de ventaja al guitarrista que hizo una muy buena chamba a pesar de las adversidades sonoras.

 

Así, la mayoría de los escuchas permanecían quietos en las primeras hileras, mientras la parte de atrás se desdibujaba en movimiento constante, búsqueda de aire fresco, combustible líquido y charlas entrecortadas de barra. Los minutos transcurrieron dentro del colmenar mientras los “Espectros” iban de a poco agotando las canciones que eligieron para su set. Y aunque fueran prácticamente desconocidos para un servidor y para otros despistados que andábamos en el lugar, lo cierto es que el recital fue un momento tan revuelto como agradable, y al final la música se impuso a los cuatro muros para dejarnos escuchar a una banda fina que quizás nunca volvamos a ver en la vida.

 

Nota al pie: El encargado de vender la mercancía de Spectres se fue con un balance final no muy próspero. La vendimia se frustró por la falta de cambio y la abulia. Luego de vender algunos artículos, el compañero encargado de la venta, tuvo que bajar la cortina de su changarro y recoger la mercancía porque ya no tenía ganas de vender y tampoco era amigo de los güeritos de Spectres. David (el Duque de Oblatos) se quedó con las ganas de un vinil, y yo que me quedé con ganas de comprar una playera de DEVO -que es un misterio cómo llegó hasta ahí-. Espero que los hermanos chilangos hayan tenido más suerte en la presentación del día siguiente en “La Cavernícola Oriental” de la CDMX.

Absolution Fest: un festival dedicado a la escena Post-punk/Darkwave de Norteamérica

El sur y la costa este de los Estados Unidos también tienen muy fuertes exponentes del postpunk y el darkwave, muchos proyectos ahora ya son conocidos en México gracias a las plataformas digitales y bandas como Ritual Howls (recientemente de gira por nuestro país), Creux Lies o Twin Tribes cada vez ganan más escuchas en este país. Actors de Canadá, el año pasado conquistó a muchos con su álbum ‘It Will Come to You’ que los llevó a muchas partes del mundo y los puso como uno de los actos más importantes del postpunk actual. Sería un sueño en México tener a todos estos artistas en un sólo escenario. Por fortuna existen festivales que se encargan de darle espacio a estas escenas y que podrían ser de alguna manera accesibles para el público mexicano. Tal es el caso del Absolution Festival de la ciudad de Tampa, Florida en los Estados Unidos, un festival enteramente dedicado a la disfusión de bandas que coexisten en el mundo del postpunk/darkwave.

Recientemente este festival anunció con bombo y platillo las fechas y el lineup completo de la cita que se estará llevando a cabo los días 4 y 5 de octubre de este año en el estado de Florida y que reune a parte de la alcurnia norteamericana de bandas dedicadas a estos géneros.

La banda canadiense Actors será uno de los headlinesrs del Absolution Fest.

 

Así, el Absolution Festival ha revelado un cartel bien equilibrado en el que figuran proyectos como Assemblage 23, oriundos de Seattle y con una orientación fuerte por el synthpop. Actors, quienes son una de las bandas del momento en el postpunk. Los Ritual Howls que son una banda con mucho culto, con un sonido que hace las pases entre el blues y el postpunk, y tienen un estilo único que acaparó muchos oídos con su track de 2016 ‘Scatter the Scars’. Astari Nite son nativos de la Florida y además combinan muy bien la música alternativa con el goth rock y el postpunk. Creux Lies fue unos de los sonidos más sobresalientes de 2018 con su más reciente producción ‘The Hearth’ y también tienen un acto poderoso en vivo. Y no podían faltar los nativos de Austin, Twin Tribes, un dueto que conocimos el año pasado y del que destacamos su debut muy dinámico con el LP ‘Shadows’.

En este momento que la tecnología nos acerca mucho, celebramos un festival como el Absolution en su interés por difundir y preservar los sonidos relacionados al mundo del postpunk actual que están marcando tendencia en América del Norte, es un momento privilegiado en el postpunk revival y estás sucediendo muchas cosas en todo el mundo, Estados Unidos no es la excepción, y dentro de esa manera nace el Absolution Festival.

Los boletos del Absolution Festival estarán disponibles a la venta a partir del 8 de febrero. Aquí en lineup completo del festival.

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Darkwave Music Festival Verboden de Vacouver anuncia su lineup

El Darkwave Musical Festival Verboden es un festival único en el continente americano. En el 2019 este evento regresa con una propuesta fuerte y bien definida que conjunta actos afianzados de la escena darkwave actual como Boy Harsher con su flamante LP del 2019 ‘Careful’, y otros proyecto importantes como Light Asylum y un acto de synthwave como Mr. Kitty que va en pleno ascenso.

En su cuarto año consecutivo, este festival se llevará a cabo entre el 11 y el 13 de abril en El Astoria y el 14 de abril en el Teatro Ricksaw de la ciudad de Vancouver en Canadá. El festival fue fundado por el músico Robert Katerwol, surgido en esa misma escena y que es conocido en nuestro país gracias a la música que crea junto a Jesi bajo la identidad de Wire Spine. El festival acoge distintas vertientes de la música oscura de Canadá y de otras partes del mundo, principalmente las que tienen que ver con el darkwave, el postpunk y el EBM.

Además Verboden, también incluirá los actos en vivo del proyecto Danés de postpunk ‘The Foreing Resort’, una banda que así como Antipole, nos confirma que en el norte de Europa hay un movimiento fuerte que está creando buena música orientada al postpunk revival. Dentro del lineup de Verboden también se encuentra el grupo de EBM/Darkwave de Toronto ‘Kontravoid’ quienes elaboran un deleite de electrónica oscura retro futurista que tiene aires bailables, así como los artistas nativos de Vancouver ‘The Gathering’, ‘SIGSALY’ -con sus infecciosos betas de música industrial- o incluso propuestas como ‘Ivory Towers’ extintregrante de MYTHS que ahora se dedica a su proyecto en solitario en el que crea electrónica con tintes experimentales.

Este es el lineup completo del festival que se llevará a cabo durante el mes de abril

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Conciertos: Peter Murphy y David J en el Diana. Una crónica a dos voces

[David Rangel, Beto Sigala]

David Rangel: Peter Murphy y David J regresaron a la ciudad de Guadalajara, a nueve meses de su presentación en Roxy Fest en abril del 2017. Aquella primera presentación de la celebración de rubí de la banda, fue memorable por la actuación de dos de los gothfathers, a plena luz del día y siendo interrumpidos mientras hacían su homenaje a Bowie con “Ziggy Stardust”, teniendo que finalizar su set sin sonido y sin pausar un ápice los movimientos en el escenario. Ese ligero mal sabor de boca tenía que ser subsanado, y por ello la cita de enero tenía un ligero sabor a revancha musical, en un ambiente más propicio y en el que el tiempo no limitaría la actuación, y fluiría dentro los cauces del setlist programado. La continuación de la extensa celebración tiene como propósito revisitar el debut de la banda, el seminal ‘In the Flat Field’ de 1980 , más varios clásicos Bauhaus.

Hace ya cuarenta años que se publicó el álbum , y lejos de perderse en los archivos de la historia del postpunk , sigue teniendo influencia y capacidad de convocatoria. Y tal fue el caso en el Teatro Diana, en el que se dieron cita muchas caras conocidas que han permanecido fieles a través de los años en su gusto por la música oscura, así como otros más jóvenes e incluso algunos niños acompañando a sus góticos padres. La afluencia parecía escasa una hora antes de la cita, como si la asistencia al Roxy Fest hubiera saciado la sed de los fanáticos. Tal impresión fue disipándose lentamente, el público decidió unirse a la celebración al filo de las diez de la noche, llenado el recinto, si bien no a toda su capacidad. Muchos de los asistentes ya habían visto al cuarteto original, o Peter Murphy múltiples veces, pero cuando se trata de este último bajo el cobijo de Bauhaus, ofrece un espectáculo calculado, Murphy toma un disfraz, en ese sentido es un alumno destacado de Bowie. La muestra es ver sus movimientos apenas inicia “Double Dare”, el cantante repite los ademanes de sus primeros años, exactamente igual, la voz se encuentra casi intacta, solo añadiendo los matices que otorga la edad.

David J, un poco menos impasible que la vez anterior, se mueve un poco más que en la cita anterior, parece más cómodo, lentamente se va acoplando en la dinámica de las canciones. En la guitarra, Marc Slutsky , hace las veces de Daniel Ash, imitando casi por completo el sonido original de la banda. En el fondo, John Andrews hace un trabajo análogo en la batería, tocando con firmeza y precisión las notas originales. La velada continuó con ‘In the Flat Field’, en la misma fuerza sonora de antaño, pero ahora en cuerpos de mayor edad. El público se mostró receptivo principalmente pero con momentos de efusión que brotaron mayoritariamente en la segunda parte del concierto. Los músicos se veían cómodos en el escenario, el sonido estaba en su punto.

El inicio del segundo set, el de los clásicos, con los temas de mayor resonancia en los fanáticos, provocó mayor reacción en un público contenido en la primera parte . De los conjuros de “King Volcano” y “Kingdom´s Coming” , a la aspereza de “Burning from the Inside”, que nos recordaba aquella ruptura de la banda en los ochenta, que se consumió por la explosiva química de los músicos. La enigmática “Silent Edges”, más “Bela Lugosi´s Dead” y su largo trance despertaron los sentimientos vampíricos y nocturnos. “She´s is in Parties” , “Adrenalin” y “ Kick in the Eye” fueron el pretexto para esa forma peculiar de gothdance, fueron coreadas y vitoreadas. Alguno comentó que hizo falta espacio para brincar y bailar, tal vez así fue. Una última ráfaga de furia y angustia juvenil vino con “Dark Entries” para cerrar y dar un respiro para el primer encore. “The Three Shadows” y el cover de Dead Can Dance “Severance” fueron cortes reflexivos y mesmerizantes para despedirse del escenario y regresar a saldar la deuda del año anterior con “Ziggy Stardust” . La mitad de Bauhaus daba guiños a Bowie que estaba en todas partes y simultáneamente en ninguna, impregnando de nostalgia y alegría la velada. Al final, no importa cuántas veces se los vea en el escenario, mismos ademanes y mismos temas, la esencia de agrupaciones de tal calibre, tienen el poder de llevarnos lo más cercano a aquellas- ya lejanas e idealizadas- ocasiones en que los sonidos oscuros nos sedujeron por primera vez y su embrujo continua.

 

Beto Sigala: Una larga fila de atuendos con ausencia de color avanzaba de manera rápida por la banqueta del Teatro Diana, y la noche era tan templada como si el invierno estuviera agonizando en la casi eterna primavera tapatía. Aún así, en el compendio de pasajes nocturnos de esta ciudad, los asistentes aguardaban a otra aparición del “Padrino” y quizás la figura más simbólica de un movimiento artístico que ya cumplió cuarenta años y camina con renovados bríos entre los mortales e inmortales. Peter Murphy no siempre es ejemplo de lo políticamente correcto, tal como en su último episodio dedicado al morbo de las redes sociales, y no obstante, ese señor de sesenta años siempre encuentra la forma de alejarse de polémicas hablando con la obra que comparte con sus tres cómplices de Bauhaus, y que hoy es una fuerza global, una inspiración para los millones de siniestros que habiten el planeta.

El Diana, después de más de una década de presenciar a los Bauhaus en sus últimos suspiros de comunión, albergó de nuevo a un Murphy ataviado con algo de “glitter” y haciéndose acompañar sólo por David J con su interpretación única del bajo, para ejecutar ‘In The Flat Field’ y otros temas clásicos de Bauhaus. Al punto de las diez de la noche, arrancó la verbena de los oscuros de la Guadalajara gótica que a pesar de sus mesurados intentos por el júbilo como público de conciertos, no pudo contenerse con la explosión de “Double Dare”, el triunfo literario y musical de una canción como “In The Flat Field”, o el fulgor sónico del estribillo en un instante como “God In an Alcove”. Así, tema tras tema con un Peter Murphy que se apreciaba relajado, con el ímpetu de un hidalgo, y que aprovechaba el interés del público del Diana para recibir algo de amor y mucha admiración que conectaba desdibujando la apatía.

Luego de celebrar con energía y rendirle tributo a “In The Flat Field”, también Murphy y David J terminaron con el ansia de los fans en una versión complaciente y precisa de “Bela Lugosi’s Dead”(undead, undead, undead), que sonó tal y como si este tema fuera el pináculo y quizás el mayor emblema sonoro de todo la corriente artística del postpunk. El vibrato en el bajo de David J es una llamada de ultratumba, y en la noche del sábado se sintió como un himno que se aferra a la vitalidad después de tantos años y generaciones.

En un ámbito muy personal para mi, “Kick In the Eye” y “Passion of Lovers” fueron dos pasajes de mucha nostalgia sólo superados por el dub de “She’s in Parties” y ese recordatorio del momento singular del ‘Burning from the inside’ y el preludio de la ruptura casi definitiva de Bauhaus.

Muchos de los que estaban en el teatro, aprovecharon el primer encore para darse una pausa y salir , mientras sonaba “Severance” de una forma intimista. Después en el segundo encore, ya con los ánimos en el techo y las fibras sensibles a lo que significa Bauhaus de manera intrínseca para cada uno de sus seguidores, todo terminó de forma cósmica con la interpretación de “Ziggy Stardust” como un recordatorio de que el mismísimo Bowie, habita alguna nereida lejana y nos sigue enviando ondas sonoras a través del espacio como una prueba de su existencia.

En un momento de odio cibernético, histeria e ignorancia colectiva, la música de Bauhaus suena como una medicina, su visión del arte se impone más allá de los géneros musicales y sus canciones provocan que el postpunk esté tan vivo como el primer día. “Thank you Guadalajara, you were beautiful tonight”.

Peter Murphy y Davidson J en el Roxyfest : el fino arte de oscurecer una tarde soleada

Roxy Fest 2018, Peter Murphy y David J celebrando el 40 anversario de Bauhaus
Fotografía: Diego Rodríguez

[Por David Rangel]

Peter Murphy regresó a la ciudad de Guadalajara en el marco del Roxyfest 2018 , y lo hizo con un motivo especial: el aniversario de la legendaria agrupación Bauhaus. Para la ocasión de gala, incluyó al bajista David J, miembro original del cuarteto para ofrecer un set en el que se dio un breve repaso a la carrera de una de las bandas más influyentes de la música alternativa y oscura. Pasaron diez años desde la última reunión, que tuvo como fruto Go Away White , grabación que fue el testamento de Bauhaus para el siglo XXI , y que por disputas internas no se concretó la gira planeada para promocionar el disco.
La alineación original se encuentra escindida en Poptone con Daniel Ash y Kevin Haskins, y por otra parte Peter Murphy y David J en solitario. Estos últimos decidieron reunirse para la celebrar la fundación del intermitente cuarteto, que entre resurrecciones y desencuentros entre sus miembros originales, siguen vigentes en el gusto del público en cualquiera de sus encarnaciones. Tal ocasión se antojaba imprescindible para sus seguidores.
La participación de David J y Murphy fue extrañamente agendada a las 5:50 de la tarde, horario inusual para el género musical y el peso del espectáculo que se presentaría. Tal vez una falta de conocimiento o de sensibilidad llevó a los organizadores a tomar esa mala decisión. La afirmación anterior va acompañada de una verdad de Perogrullo: son cuarenta años de trayectoria, que todo mundo sabe, significan bastante y más tratándose de una banda de culto del tamaño de Bauhaus. Con un poco de consideración, debió asignarse un set de hora y media, y entre los lugares estelares, que si bien son dos estilos diferentes, su papel debía compararse al lugar que se le asignó a Morrissey en la edición pasada del festival. Hasta el momento la presentación en nuestra ciudad era la única fecha para América Latina.
Un par de horas antes de lo programado ya había gente esperando en primera línea, muchos de ellos identificables por la vestimenta de riguroso negro en medio de una multitud policromática . Alrededor de las 5:53 los uruguayos Cuarteto de Nos cerraban sus presentación, excediéndose al menos tres minutos de su tiempo asignado, lo cual demoró un poco más la salida de David J y Murphy, que necesitaron un par de minutos más para comenzar. Con un sol inclemente de fondo, los músicos aparecieron en el escenario ante los gritos de los fanáticos y los curiosos congregados. Un público que se diferenciaba claramente por la apariencia y la edad: por una parte adultos con playeras de Joy Division, Christian Death, Bauhaus o simplemente vestidos de negro , y en contraparte grupos heterogéneos de veinteañeros que se acercaron a ver la propuesta para conocerla.
El concierto dio inicio con “Double Dare” ante el entusiasmo de los asistentes. Murphy con bigote y barba cana- como especie de Quijote oscuro -salió sonriente al escenario. Han pasado cuatro décadas y con ello se ha acentuado el aplomo de su presencia. Atrás quedaron los despliegues de furia y energía de los años ochenta, ahora en la madurez, hay sobriedad, la teatralidad de antaño y un dominio escénico brutal, que conserva la esencia de sus primeros años. Por otro lado, David J, siempre impasible en el fondo, discreto pero contundente, hizo sonar su bajo impecable. En la guitarra, Marc Slutsky , suple la ausencia de Daniel Ash sin mayores problemas reproduciendo los sonidos de su creador. En la batería, John Andrews , hace lo propio sirviendo de apoyo a David J con un sonido potente .

Double Dare- Peter Murphy Feat. David J. Roxyfest 2018

Después de la primera ovación, el set continuó enérgicamente con “In the Flat Field”, para calmar la adrenalina con “God in an Alcove” y en elevar el tono una vez más con “Silent Hedges”. Un cambió de humor radical y estilo se dio con el lado B “Boys” y “Kick in the Eye” , tema con el que algunos asistentes bailaron al ritmo funk gótico. El baile dio paso a la euforia con “The Passion of Lovers” y el himno “Bela Lugosi´s Dead” que fue sonoramente aplaudido.

Bela Lugosi´s dead- Peter Murphy Feat. David J. Roxyfest 2018. Guadalajara, México.

Sin dejar caer los ánimos “Stigmata Martyr” y la potencia de “Dark Entries” fueron parte de la meseta del concierto y con ello los músicos se despedían, el guitarrista iniciaba los acordes de “Ziggy Stardust”, David J soltaba el bajo mientras uno de los organizadores hacía señas que indicaban que cortarían el sonido. Lo anterior no les importó, al principio confundidos, pero retomando rápidamente la canción, continuaron rindiendo tributo a Bowie sin sonido, con la música de Erasure a tope, y con una estruendosa ovación del público ante la actitud y profesionalismo de los músicos. Una mezcla de disgusto y alegría quedaba al final. Sin embargo la actuación fue más grande que el sinsabor. Poco a poco la gente se dispersaba del escenario Jack Daniels, aunque aún famélicos de sonoridades siniestras. La oscuridad que Bauhaus proyectó, aún bajo un intenso sol, se disipaba lentamente para dar paso al arcoíris de Andy Bell y Vince Clark.

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Fotografía: Diego Rodríguez