The Cure – Bloodflowers : A 20 años del cierre de la trilogía oscura.

[David Rangel]

The Cure tiene más de cuarenta años de existencia, a pesar de que cada cierto tiempo su líder declaraba que un disco en particular iba a ser el último.  El año 2000 no fue la excepción : “ Siempre le digo a la banda cuando estamos grabando que deberíamos abordarlo como si fuera el último. Inevitablemente alguno de ellos lo será. Si Bloodflowers es el álbum final de The Cure, sentiría que hemos terminado en un punto alto” (Q Magazine, Febrero 2000) declaraba Smith. El penúltimo trabajo de la banda había sido Wild Mood Swings (1996), disco que no complació a muchos, irregular y de naturaleza mayormente pop , y que no terminó de convencer a muchos a pesar de contar con múltiples sencillos y una larga exposición radial de los mismos. Un disco con algunas excentricidades ( véase como ejemplo “The 13th” )  y experimentos interesantes con cuarteto de cuerdas que no terminó de solidificar y que no obstante tiene piezas valiosas en él, que bien no lo salvan de ser valorado pobremente en su discografía.

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En aquellos años se podía ver a los músicos vestidos con ropa de colores y a Robert usando playeras de hockey.  Poco después la banda grabó una serie de temas que coqueteaban con la electrónica: “ Wrong Number” para promocionar recopilatorio  Galore (1997) ,  un tema   para soundtrack  ; “More than this “ ( The X Files)  y  el cover de “The World  In My Eyes” para el tributo a Depeche Mode  For The Masses (1998). Parecía que The Cure se decantaría por un rock cargado a la electrónica, pero para el 98 el panorama comenzaba a cambiar. Volverían al negro riguroso.

Smith comenzó a trabajar en el periodo de los años 98-99  en un disco más personal y que coincidía con la llegada del cantante a sus cuarenta años,  y el cambio de década tenía   como resultado Bloodflowers (2000), obra que genera división en torno al lugar que ocupa en las discografía de los ingleses.

Tal como sucedió en los ochentas con su acercamiento a la treintena de años  y que serviría de leitmotiv para  el aclamado Disintegration (1989) esta vez la crisis de la mediana edad pondría a Robert Smith a hacer un balance personal que se plasmaría en el álbum.

Según el propio cantante, Bloodflowers forma parte de una trilogía junto a Pornography (1982) y Disintegration, Smith reflexionó -al calor de la bebida- en torno a qué hacía especial a ambos  discos, y cuáles son las razones por las cuales son identificados como obras cureanas por antonomasia . La conclusión fue que ambos trabajos tienen en común la impronta intima de los periodos críticos de cada cambio de década vital,  la inestabilidad , los cambios que se gestaron en cada periodo.  Ante ello el cantante creía necesario hacer una tercer parte que completara el ciclo.  Tres años después las presentaciones en Berlín  de  esa serie de conciertos quedarían registrados en el DVD Trilogy” (2003) en el que tocaron los tres discos antes mencionados en su totalidad. A pesar de que musicalmente hay diferencias significativas, los une el contenido lírico, marcadas por el desequilibrio, la crisis personal particular de cada estadio de la vida. En el caso de  Bloodflowers  se presenta meditabundo, dubitativo, pesimista -desesperado por momentos-  e  impregnado por un aura de madurez  y  un duro autocuestionamiento en torno al presente y el camino recorrido hasta ese punto. Además está presente una temática recurrente en el universo ‘cureano’ : las relaciones afectivas en la que se confrontan constantemente dos caracteres, dos visiones contrapuestas del mundo:  una optimista y otra apesumbrada, alusión lírica constante en diversos temas.

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El disco fue publicado el 15 de febrero del 2000, sin ningún sencillo o video de soporte, solo fueron distribuidos dos promocionales a la radio “Out of this world” y “Maybe Someday”.  Paul Corkett  y Robert Smith se encargaron de la producción , dejando en la placa final nueve de dieciséis de temas posibles, que el resto  pueden ser escuchados en las rarezas de Join the dots (2004)  , ediciones especiales o bootlegs, en particular los temas instrumentales llamados “ Lost flowers”.

Musicalmente Bloodflowers está enfocado en las guitarras eléctricas de distintas texturas en las que Smith se encarga de la guitarra líder, explorando tanto su vena más rockera,  así como los riffs etéreos categóricos de la banda.  Un disco lleno de ritmos electroacústicos en los que los sintetizadores y los arreglos electrónicos sirven de apoyo creando ambientes grandilocuentes, oníricos o de acompañamiento a los cortes enérgicos.  Si bien es parte de una  “trilogía oscura” , nunca se siente tan lúgubre como Pornography o  desolado como Disintegration.  Hay un aura distinta pero aun así de pasiones tristes y decadentes.

En el álbum se pueden apreciar dos tendencia , una de temas energéticos  y otros sosegados , armónicos.  En la primera categoría encontramos “Watching Me Fall” , tema de larga duración (once minutos) , tema  rockero , épico , con altas dosis de distorsión en los que Smith desagarra su voz y guitarra  mientras como un observador externo de sí mismo describe su propio declive, la insatisfacción, el hastío de los excesos y la fama :   “Yeah I’ve been watching me go for it must be years / Watching me get slow, I watch me disappear”

Por otra parte encontramos  “Maybe Someday “.El tema más apto para la radio, un buen rock pop en el que Smith se muestra decidido a terminarlo todo: No I won’t do it again/I don’t want to pretend/If it can’t be like before/I’ve got to let it end  y en líneas posteriores vacilar :  If I could do it again /Maybe just once more/Think I could make it work /Like I did it before.  Un canto a la juventud que se deja atrás para seguir adelante y la perspectiva de que todo tiempo pasado fue mejor.

The Cure- Maybe Someday

https://www.youtube.com/watch?v=cJ9qVVqcGU0

En esta vena también se encuentra “39” en el que se alude claramente a la edad y la insatisfacción. Tema potente, en que el bajo y batería suenan contundentes, llenos de fuerza  una vez más la voz  de Robert  canta con cierta angustia que ha perdido la pasión que está casi extinta : Yeah everything I ever did I used to feed the fire / But the fire is almost out is almost out.

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En la segunda categoría, de canciones lentas, reflexivas y desencantadas encontramos el corte inicial “Out of this World” , que suena a una despedida de los escenarios y de la segunda vida proporcionada por la fama : And we always have to go I realize/ We always have to say goodbye/ Always have to go back to real lives

“Where the Birds Always Sing” es una crítica al optimismo ingenuo, en un mundo moralmente neutro e indiferente : “But the world is neither just nor unjust /It’s just us trying to feel that there’s some sense ”.   La búsqueda de sentido ante “ la tierna indiferencia del mundo”- diría Camus-  en la que se quiere la existencia perene y libre de los dolores del mundo , en otro mundo perfecto  en el que nada nunca muere y las aves siempre cantan.

“The Loudest Sound” track destacado por sus atmósferas de ensueño, aborda  una  de las contraposiciones recurrentes del disco: las diferencias y caracteres opuestos en una pareja .en la que los roles se invierten en cada uno de los temas : Side by side in silence /They wish for different worlds/ She dreams him as a boy /And he loves her as a girl /Loves her as a girl.

 

The Cure-The loudest sound

https://www.youtube.com/watch?v=dwsCt9Cx6so

 

“The Last Day of Summer” es uno de los tracks más desencantados y nihilistas. Destila nostalgia por el tiempo que visto retrospectivamente era mejor y mucho más  fácil moverse en el oficio de existir: It used to be so easy/I never even tried
Yeah, it used to be so easy/But the last day of summer /Never felt so old

The Cure- The Last Day of Summer

https://www.youtube.com/watch?v=-1I50VfyH1I

 

En  la electroacústica “There is no IF” , el amante se muestra apasionado, pero fríamente realista: “If you die”, you said, “So do I”, you said
But it ends the day you see how it is
There is no always forever, just this, just this”

En “Bloodflowers” que da nombre al disco, con un solo memorable de Smith, es la explosión lírica la disyuntiva amorosa y actitudinal, dos formas de sentir y percibir la realidad: ella siempre optimista, apasionada, soñadora; él gélido, racional y pesimista :

Between you and me/it’s hard to ever really know/
Who to trust? How to think? What to believe?
Between me and you /it’s hard to ever really know
Who to choose? How to feel? What to do?

 

The Cure- Bloodflowers

https://www.youtube.com/watch?v=qR_cHBFOh78

 

Bloodflowers tuvo críticas divididas, a muchos admiradores y algunos críticos les parece  que  es ‘cureano’ en esencia pura, en la forma preferida por muchos y que efectivamente merece un lugar dentro de la trilogía de los mejores discos. Para otros, fue un disco soporífero, falto de carisma y prescindible. Para muchos la chispa de The Cure se había agotado y no quedaba más que volver al viejo catálogo. Tal vez ambos elementos tengan de verdad en sus juicios, por una lado hay temas que tienden a los pasajes atmosféricos/ cuasi orquestales, sin muchas variantes que sirven más como escenario a las cavilaciones existenciales del disco . La parsimonia de pasajes de la obra puede resultar cansada y plana para muchos. Otras partes contienen al The Cure más rocker y menos etéreo, en el que Smith luce sus dotes de guitarrista, tomando el rol principal llenando el vacío que dejo Porl Thompson, cambio prominente después de Wish (1992). Muchos otros quizá esperando una continuación o resultado parecido a Disintegration. Puede haber factores generacionales de por medio en los juicios o expectativas que se resisten al paso del tiempo.

En la placa se pueden escuchar la integración de diversos elementos : que van de los tintes electrónicos previamente experimentados, las texturas acústicas, a  la distorsión al estilo “ The Kiss” de 1987. Otro cambio que también es notorio es el  sonido del bajo de Gallup, además del estilo de Jason Cooper en la batería ,  que se escucha más integrado a la banda,  es completamente distinto al adoptado por The Cure a lo largo de muchos años . El trabajo del baterista brilla por mérito propio,  cosa que muchos fanáticos critican y no perdonan porque es una variante significativa en la dinámica sonora del grupo. Muchos aun anhelaban (y anhelan a Boris Williams).

Roger O´Donell hace lo propio, añadiendo los ya mencionados arreglos electrónicos, y dando un aire orquestal al disco, sin repetir lo hecho previamente en Disintegration y muestra piscas jazzísticas en piano y órgano. Parry Bamonte hace un trabajo sólido como guitarrista y auxiliar en los teclados, teniendo una presencia siempre discreta pero altamente funcional en tal alineación.

Finalmente, y no menos importante es el contenido lírico. Es cuidadoso, y que prescindiendo de la música, es sumamente pulido. Quizá alguno podría encontrar forzado el lugar del álbum en la “trilogía”, pero eso no resta el mérito intrínseco de las flores sangrientas. Las presentaciones en vivo del disco son muy atractivas, el concepto visual era sumamente interesante, esos años muestran una banda cohesionada y orgánica.  Tal vez dichos cambios en el sonido y   el grupo generan cierto rechazo y resistencia, pero era la forma en la que The Cure entraba al siglo XXI : en buena forma y en nuevos términos.

 

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