Reseña: “Bind” de Darkswoon

[Beto Sigala]

La vida de adulto es navegar contra corriente, buscar sustento y discutir cotidianamente con tus semejantes. Pocas veces hay un espacio para abandonar el ruido, el ajetreo y tantos paisajes urbanos me producen a mi, añorar la naturaleza que en los días entre semana parece demasiada lejana. En los momentos aciagos, agradezco que tengo una ventana translucida que me permite ver un jardín está a unos treinta metros de donde vivo; es un rectángulo de unos 100 metros cuadrados en el que sobreviven unos pinos viejos. Cuando el viento los agita se escucha una música tranquila y es ahí cuando todo lo malo se esfuma en ese acto de contemplación. Algo de est hay en la música de Darkswoon (Jana Cushman, Rachel Ellis, Andrew Michael Porter), una banda originaria de Oregon en los Estados Unidos (un estado con una naturaleza soberbia) que se dedican a forjar un estilo que equilibra el shoegaze con electrónica minimalista y toques de postpunk.

“Bind” es su más reciente álbum; un suspiro prolongado muy emocional, lleno de beats, programaciones, guitarras y sintetizadores que asemejan a una naturaleza verde y lluviosa, pero también a bosques aislados y sentimientos profundos que aguardan en cavernas a la espera de ser revelados. El sonido que ha logrado Darkswoon en “Bind”, es suave, pero nunca pasmoso: algunos compases son incluso bailables, pero sin salir de la curva de un género muchas veces psicótico como el Shoegaze. “Bind” es un disco lisérgico, inspira fuertes imágenes y resulta ideal para alejarse el caos urbano. Jana Cushman, con su actitud cool y voz melancólica, es una red que te inmoviliza. que fascina como si fuese una ninfa perdida en un paisaje esmeralda.

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 Icy Cold Records/Manic Depression Records 2019

 

‘Red Ferrari’ es una secuencia suave utilizada como marco para una melodía de guitarra que en su repetición va creciendo sin sobresaltos y es el vehículo para la hermosa tesitura vocal de Jana Cushman; una mezcla de melancolía y furia. ‘Red Ferrari’ es de ese tipo de canciones que crean imágenes de bosques lluviosos y caminos desolados. ‘This Flesh’ tiene una ambientación más electrónica -las programaciones parecen extraídas de algún videojuego dramático de arcadia que por alguna razón encontró la forma de salir al mundo real.

‘Human Faults’ podría ser una canción de house oscuro, con un aire más bailable, pero sin descuidar las cuotas de melancolía, con un bajo entrecortado, y arpegios de guitarra que sobresalen sin llegar a la saturación. ‘Human Faults’ es una canción muy radiable con algo de espíritu pop. Sin embargo, ‘Emoto’ es todo lo contrario y baja las revoluciones para estacionarse en el shoegaze y sumergirnos de nuevo en la desolación y los remordimientos; sus notas dejan estelas de música tranquila con orquestación minimalista muy agradable al oído. ‘Animal’ camina la misma vereda del ‘Human Faults’, pero con más trabajo en la sección rítmica.

 

‘Fireplace’ rompe la suavidad y se presenta como una canción más épica y en la que lo refinado de la guitarra se transforma en estridencia, rosando con decisión el rock industrial, que también en el estilo de Darkswoon suena bien logrado; colocado, pero sin la necesidad de volverse rápidos. ‘Parting Embrace’ es fría, pero tenaz en su onda oscura; una despedida firme, un discurso triste y enérgico que funciona por los tonos vocales de Jana.

El amor es una cueva oscura y acogedora y así como hay distintas fases en el amor de pareja ‘Love Is A Warm Dark Cave’, tienen varios momentos en sus nueve minutos de reproducción de electrónica fina y envolvente, que funcionan como el capítulo final, culminando en una montaña elevada de sensaciones.

Aguanté varias semanas para escribir sobre Bind de Darkswoon, en mis manos sentí que tenía un ejemplar distinto, tal como si fuesen  esos pinos grandes y hermosos que miro a través de mi ventana y sobreviven al caos de la ciudad. Hay miles de kilómetros que separan al estado de Oregon con sus pletóricos paisajes naturales, de este lugar llamado Jalisco, pero al escuchar Bind de principio a fin, sentí que se tendía un vínculo fuerte con la música que hacen – deben ser los bosques luviosos hablando a través de notas musicales-. Ya estás demás decir si algo es bueno o malo en esta era del cinismo, pero yo a “Bind” lo encuentro con suspiros de genialidad, con un sonido muy fresco y muchas cualidades para conmover.

 

 

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