“Conversaciones con un asesino:Las Cintas de Ted Bundy”

Era una época más inocente en la que la mayoría de las personas no sentían la misma paranoia que inspira la violencia y los seres de maldad pura. Las mujeres que habitaban el estado de Washington a prinicipios de la década de los setenta no se imaginaban el terror en ascenso al que estarían expuestas de la mano de un sólo hombre; un monstruo de varias caras, narcisista y muy agresivo que vivía entre las sombras para cometer sus crímenes en mujeres jóvenes y bien parecidas.

Pronto, el ciudadano “ejemplar” que navegaba en el círculo del partido republicano, estudiante de leyes y hombre de familia, convirtió su frustración personal en horror y decargó toda su brutalildad durante años de forma impune, evidenciando la pasividad del sistema policial y rodeándose de puritanos que no se imaginaban la cara oculta y la maldad encarnada en un hombre como de Ted Bundy.

“Conversaciones con un asesino:Las Cintas de Ted Bundy”, es la nueva serie documental de Netflix que aborda el génesis y el ocaso del primer asesino serial nacido en la era de los medios masivos de comunicación. Por medio de testimonios, pietaje de la época y una tremenda investigación, el relato va hasta lo profundo de la vida y motivaciones de un asesino astuto, carismático y volátil que le quitó la vida a 36 mujeres en varios estados del oeste de los Estados Unidos entre 1974 y 1978. La misma voz del asesino serial, relata en tercera persona el hambre , la saciedad, y la frialdad con la que sus arrebatos los llevaban a elegir a sus víctimas para abusar de ellas y asesinarlas.

Netflix ha creado una campaña en redes sociales para promover a la serie como un pasaje de cuatro capítulos que no se deberían mirar en solitario. El contenido es escalofriante y conforme avanza el relato, la inmersión en el lado oscuro de una mente criminal produce más que terror, repudio total a un ser detestable que fue aprendido cuando ya había generado una tormenta de sangre. Quizás el material no sirva para asustarse de la forma en que un espectador consume un thriller de terror, pero sí es en muchos sentidos un producto para reflexionar en la naturaleza violenta per se del ser humano y esa enfermiza fijación de exaltar la obra funesta de criminales como Bundy o como Patrick Wayne Kerney.

El morbo se ha apoderado de nosotros, sobre todo en estas cuestiones, y en la forma en que se ha normalizado la violencia en un país como México en el que las fosas y los desaparecidos son tan cotidianos como otros crímenes de menos impacto y a diario se discute sobre leyes que protejan de la brutalidad a las mujeres mexicanas que viven en alerta constante, acechadas por mafias plagadas de seres más infernales que el mismo Bundy. Una serie como “Conversaciones con un asesino:Las Cintas de Ted Bundy”, provoca esa vuelta al pasado y el inevitable cuestionamiento sobre si los asesinos seriales son engendros de nuestro tiempo y de la pérdida de los valores, o si simplemente es el mal; la raíz del mal que reside en todos los seres de esta planeta y es detonada en un chispazo por una fuerza oscura de explicación mística, o nada más por un tornillo mal apretado de nuestra mente.

Lo vemos en nuestro tiempo,sobre todo en el contexto gringo donde las masacres y los personajes como Bundy nacen todos los días en ese país y traspasan nueva fronteras del odio. Lo vemos en México, también, en el que casos como el monstruo de Ecatepec son sólo la punta del iceberg mediático que sobresale y nos hace salir de nuestro mundo anodino para ser testigos de una maldad patológica en ascenso que ha sido desatendida por la humanidad desde hace mucho y es la comidilla de los programas noticiosos.

“Conversaciones con un asesino:Las Cintas de Ted Bundy, va de menos a mas en un relato que paulatinamente nos congela hasta llegar al desenlace de una historia que ya conocemos todos, pero aun así no deja de ser horrorífica. Es 2019 y viene en camino una cinta biográfica de Bundy, caracterizado por Zac Efron, que dará un contexto a sus actos y a su vida familiar ficcionando la realidad, por lo pronto, vale la pena mirar los cuatro capítulos de la serie documental que tiene un ritmo estupendo y es además un trabajo exhaustivo de investigación periodística. Sería mucho pedirle a una serie documental que sea capaz de desmitificar asesinos seriales como Ted Bundy.

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