[@betosigala]

Es una urbe futurista y el Delorean de “Ready Player One” recorre una realildad virtual en donde el neón contrasta con la oscuridad de los edificios y los callejones citadinos son lugares inexplorables. La ciudad es un remedo de los ochentas, con destellos de la época, Nikes de bota, sintetizadores y una sensación de estar justo en mil novecientos ochenta y tantos, pero inmerso en una densa masa, en un thriller de ciencia ficción en el que la música sonoriza las secuencias y acorrala al protagonista en una emoción confusa.

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La música de The Rain Within ha aclamado esa potestad ambivalente; su emotividad es tan oscura en sus líricas como nostalgica y melodiosa en sus ambientes. “Atomic Eyes” es una suerte de synthwave con fases muy rítimicas en las que el sistetizador es el principal ente que comunica una ansiedad retro futurista. Tales contrastes son una constante en la música de este artista llamado Andy Deane y que surgió de la escena oscura de Virginia en los Estados Unidos, para hacer su propia versión de lo que significa retomar lo análogo y reinterpretar sus influencias para acomodarlas en el contexto actual.

“Atomic Eyes” es un sueño lúcido que ciertamente recupera tanto elementos cinematográficos como porciones del pasado musical del synthpop. Su sonido de urbe futurista bien puede traducirse en una fantasía distorsionada del pasado, en el que los objetos ochenteros sobreviven, pero el aire es de mucho peso. Tal como recorrer el mundo épico de una película como “Kung fury”, en la que la fantasía y las referencias del pasado se mezclan para proponer una nueva estética vigorosa. El horror, la fantasía y el éxtasis de la nostalgia componen un juego mental con melodías lánguidas.

Desde su inicio promisorio con la canción ‘Like The Devil’, este álbum constituye una fantasía gótica retro-futurista; este es un track de nostalgia amorosa, de los caminos tortuosos de la pasión, pero su más allá de su lírica, su construcción es un paisaje gris armónico, como una danza entre dos fantasmas en medio de un vestíbulo macabro. ‘Dividing Line’, explota más el viaje de la tecnología y es un paseo por un paraje de dos dimensiones con un beat más decidido. ‘Atomics Eyes’ por su parte tiene ese brillo que se observa en los protagonistas de una fantasía post apocolíptica en la que de las cenizas de una civilización y en medio de explosiones se construye un nuevo horizonte crepuscular más esperanzador. En ‘Rain’ por su parte, Andy Dean, explora en compases más acelerados y esta canción es una emulación de el techno bailable sin llegar a la algarabía y respetando esa misma línea del estilo vampírico y solitario de The Rain Within.

El mundo ha cambiado de forma irremediable desde aquella década de los ochenta a la que seguimos mirando como un reducto de nuestra propia imaginación e intensos recuerdos. Es difícil renunciar a la tecnología análoga, porque tiene un hedor más puro e inocente. La música de The Rain Within, recurre a sus nostalgias para llenar los vacíos de la vida moderna. En su estilo y lo que lo define como creador, es esa capacidad ambigua de separarse de buena manera de la mayoría de los artistas de la oleada del New Retro Wave. Andy Dean es más teatral, se notan sus influencias del cine de John Carpenter y John Hughes. Su onda va en muchos sentidos por los estados anímicos, la solitud y una muy elegante manera de abordar el horror.

 

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