[Por Beto Sigala]

Hace tan sólo unos días, Trent Reznor despotricó en contra de una de las divas oligofrénicas de nuestros días como es Taylor Swift, una fiel representante de la “realeza” ultra derechista de los Estado Unidos, que ha despertado de su letargo gracias a su líder. Para Trent, esta mujer simboliza la falta de compromiso y es representante de una juventud norteamericana frívola y dividida en cuestiones raciales y clasistas.

Trent, con la misma agudeza de siempre y acompañado de su fiel aliado Atticus Ross ha creado un disco corrosivo que bien manifiesta lo turbio de la realidad norteamericana y del mundo en general. Nine Inch Nails ha denostado ese momento en su historia reciente con los tres últimos materiales de su discografía. Tanto ‘Dear World’ de “Not The Actual Events, como “Less Than’ de “Add Violence”, y ahora “Shit Mirror’ de su nuevo placa “Bad Witch”, expresan esa desventura escatológica de estos últimos años de la década y la descomposición de las sociedades que parecen caer en un nuevo oscurantismo.

“Bad Witch” ha hecho un caso aparte en esta trilogía con seis tracks llenos de acidez y distorsión; he ahí el motivo de la demora y de la incesante búsqueda de la banda para lograr algo parecido, mas no igual a lo reciente.

‘Ahead of Ourselves’ es una fuerte consigna up tempo sobre lo que hemos sobrepasado como humanidad, como si no hubiese ya un punto de retorno en la distopia. Pero ‘Play the Goddamed Part’ es totalmente disímil a todo lo demás del disco, con una especie de jazz estrepitoso que suena por momentos a un track experimental de Naked City.

La tormenta de rock industrial se retoma con ‘God Break Down the Door’, y algo de metales sugeridos que suenan como una trompeta slide lejana. Esta canción es hermosa, es una emancipación del poder divino; es sentirse abandonado en este naufragio al que llamamos vida moderna. El track termina tan arriba, que ‘I’m Not from This World’ se presenta como un muro que rompe con su quietud a manera de dark ambient en más de seis minutos de duración.

En el colofón ‘Over and Out’ es una obra de synthwave magnífica y tan pulcra como una mañana posterior al ciclón, pero con una fuerte línea que reza “El tiempo se termina/No sé que estoy esperando”.

“Bad Witch” es un vórtex por el que sabes que se escapan las esperanzas de este mundo, pero no es pesimismo, sino es mirar las cosas como son a través de una ventana. Este disco es la música de estos tiempos de tantos contrastes, en los que no se puede pasar por alto el retroceso de la especie.

 

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