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17/02/2018

El joven prodigio mexicano del synthpop ha vuelto, aunque estancarlo en una simple etiqueta sería injusto para un artista que toma varios elementos del post-punk para elaborar sus creaciones y también cuando presenta su acto en directo. Equinoxious es un proyecto pujante surgido de la escena oscura de la Ciudad de México, pero la vitalidad de su música es ahora un garbanzo de a libra que es escuchado en muchas partes parte del mundo.
El pasado 16 de febrero fue lanzado el nuevo material de Equinoxious, titulado Amplitud Nuclear, que en esencia tiene similitudes con Cosmódromo, pero en el que se percibe más la intención de fortalecer los paisajes espaciales. Su fuerte afinidad con los sintetizadores analógicos le dan el carácter justo de la nostalgia, mas no deja de adentrarse nunca en las atmósferas vanguardistas.
El disco abre con Cobalto 60, un tema digno de los soundtracks ochenteros de John Carpenter, y en seguida rompe con Ruinas y Estructuras, un track en donde ya es muy reconocible el estilo que ha construido este músico de la capital. Paracaídas es un oda espacial, tan rica y ambiental como un viaje por el cosmos acompañado por el mismo Carl Sagan.
Humanoid es una joya de luces oscuras que recurre a la colaboración de Nina Belief en las vocales, el aporte de Nina le da un toque de misticismo a este track. Debo inclinarme a pensar que es ya uno de los mejores tracks que he escuchado de Equinoxious. Humanoid se pierde en el horizonte con Núcleo Reactor que es como un dictado de Kraftwerk (no hay nada malo de tener similitudes con Kraftwerk)
En El Sonido de las Bombas, Equinoxious se ha adentrado en una galaxia desconocida, experimentando con música lánguida, con algo de conciencia y una guitarra que es bastante atípica en la música de este adicto a lo sintético. Umari Tokiko es una viaje instrumental por la oscuridad del espacio que nos lleva al décimo tercer ejercicio de la mente con Hecatombe; este epílogo de Amplitud Nuclear es en el que corren los créditos de esta película fatídica que significa la tragedia humana, tan llena de amenazas, posibles guerras y catástrofes.
La nueva música de Equinoxious es un tiempo de viaje por el exterior de la tierra, tan fundamental como un alimento kármico que nos aleja de la densa realidad que hemos construido los humanos del siglo XXI. Aunque la música de Equinoxious me hace recordar por momentos el México de los ochenta, también me hace pensar en su música precisa y bien ejecutada como en el sonido de la actualidad mexicana.

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