1AV_042_CD

[Por Beto Sigala]

12/02/2018

Siempre es difícil comentar de la música que no es totalmente de tu agrado, es más complicado tratar de entender la visión de Anna-Varney Cantodea en cada entrega que hace, cuando aun no has sido capaz de disfrutar todo su imaginario y todo lo que representa en la sub cultura gótica de estos días. Lo digo no con la amargura de los sabelotodos de las redes sociales, ni como el bloguero que pretende llamar la atención con alguna opinión contradictoria. Todo esto que escribo es porque Sopor Aeternus & The Ensemble of Shadows continúa siendo para mi, uno de los fenómenos más interesantes de la música actual. Este proyecto, con todo y la ausencia total en los escenarios, utilizando crowdfunding y con su lastimoso estilo, sigue generando revuelo en el mundo de la melancolía cada que libera nueva música.
El pasado 8 de febrero Sopor Aeternus & The Ensemble of Shadows, lanzó su nueva producción The Spiral Sacrifice, el decimo cuarto álbum de estudio bajo esta identidad y que le da continuidad al Mitternacht de 2014. Desde su lanzamiento, todas las huestes que gustan de este proyecto alemán han hecho la demostración de su músculo, evidenciando primero la expectativa que precedió a su lanzamiento, y ahora las opiniones que genera esta nueva placa de diecinueve tracks que en general encierra bien el carácter cada vez más críptico y desesperanzador de la música de Anna-Varney Cantodea.
The Spiral Sacrifice, es un viaje (Quizás muy empalagoso) en la música barroca con tintes de Dark folk y algunos restos de Darkwave que camina empedernido en un solo ambiente, siempre en un misma línea y sin más sobresaltos que la quejumbrosa lírica y voz de Anna. Son los elementos como el oboe, la flauta, el corno, los instrumentos de cuerda y las suaves percusiones lo que le van dotando de texturas que van de un track a otro con algo de grises folclóricos y en la mayoría de la ocasiones navegando en lo funesto.
Si hiciéramos una síntesis de cada track, el álbum es demasiado consistente en su ejecución y todo suena premeditadamente sombrío, como si fuese una agrupación de la Nueva Era que por alguna razón cayó estrepitosamente en un agujero de oscuridad eterna. Es hasta en I Am Done With Men, en donde pude encontrar algo que realmente me hace parar la oreja, en donde descubro un track que logró entretenerme y que además va creciendo (sin reventar) para cerrar con un beat más contagioso, donde Anna suena como dos personas distintas y que en su composición expresa el tiempo aciago, la renuncia de muchos de nosotros a sentir empatía con los seres humanos. Luego en el track siguiente Sometimes You Make Me Smile, la batería por fin se siente y se conjunta de buena manera con un arreglo de música neo clásica de mucha estética. Ya casi al final con I’m So Glad It’s Over, un par de violines tocados sin arco, acompañan a un hermoso chelo y a una batería más decidida que por fin sugieren algún vestigio de rock.

Me puedo imaginar que The Spiral Sacrifice ha cumplido los deseos de los cientos de miles de seguidores de este proyecto de música, porque representa bien la constante que ha alimentado Sopor Aeternus, por lo menos en sus últimas cuatro producciones con su enfermiza fijación por la lamentación, el autoflagelo. Su música y sus letras bien podrían ser el leitmotiv de una novela gótica con bosques tétricos, lesa humanidad y luz de luna.
Para mi, escuchar de inicio a fin este disco, no fue la tortura que me imaginé que sería y espero que quien lee esto, no me lo tome a mal. No soy yo el uber crítico y he tomado esto como un ejercicio de aprendizaje sobre un proyecto de música influyente que ciertamente divide opiniones y es tan odiado como amado por muchos. Para mi, no hay nada negativo o chafa en lo que hacer Sopor Aeternus, creo que los que somos detractores de su proyecto es porque nos encontramos más clavados en las vertientes del Post-Punk o simplemente no deseamos caer en ese juego de la tristeza embelesada. Para sus fans, Sopor Aeternus representa tal vez su lado más radical en la búsqueda de su identidad oscura. A mi, me sigue aburriendo, pero yo soy nada y sigo sin encontrar los argumentos para atreverme a decir si sus composiciones son buenas o malas. Cuando leo en los foros las críticas a este proyecto, me siento identificado cuando yo era chavo y mi jefa me obligaba a quitar la música de Diamanda Galás. Nos guste o no, Sopor Aeternus & The Ensemble of Shadows ha sobrevivido por mucho tiempo y nos deja la clara enseñanza que no toda la música tiene que responder a las tendencias para trascender, para enamorar.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.